Elías Emigdio es uno de los mexicanos que fue a Río de Janeiro en busca de una medalla. El joven pugil, a pesar de tener un récord impresionante, sufrió del abandono de la Comisión Nacional del Deporte de su país. La organización ha recibido numerosas quejas por su pobre papel desde que la dirige Alfredo Castillo, un allegado al presidente Enrique Peña Nieto.
Con sus compañeros, Emigdio pidió dinero en las calles para costear sus boletos a las competencias calificatorias y se presentó en el encordado olímpico con un uniforme parchado, pues el órgano mexicano de boxeo no completó los trámites necesarios. Aún así avanzó hasta octavos de final y aunque perdió ante el colombiano David Ávila, sigue siendo un campeón para su familia y los miembros de su comunidad que a 7 mil 600 kilómetros de distancia le animaron incondicionalmente.



