A pesar de las dificultades, los atrasos, la falta de presupuesto, la incertidumbre sobre si llegarían a tiempo con algunas infraestructuras, el operativo de seguridad, el abucheo de los seguidores brasileños a los atletas y otras dificultades que la organización ha tenido que enfrentar, los visitantes extranjeros y nacionales han dado el aprobado a la organización y la realización de los Juegos Olímpicos Río 2016.
Hace meses, todo era una incógnita, la preocupación exterior sobre el Zika que inclusive hizo desistir a algunos atletas de participar en la cita. La inestabilidad política que tuvo repercusión internacional con el proceso de impeachment y la separación del poder de la presidenta, Dilma Roussef. La precaria situación económica del Estado de Río de Janeiro que se vio obligada a pedir ayuda al Gobierno Federal para poder garantizar la seguridad durante los Juegos o la línea 4 de metro que parecía no llegar.
Los primeros días, a pesar de que la ceremonia de apertura fue un éxito, elogiada inclusive desde el exterior, empezaron los primeros problemas: filas gigantes, falta de información y transportes abarrotados. El mal estado de los apartamentos de la Villa Olímpica que alojaba a los atletas, con la selección australiana que decidió salir y que generó toda una polémica tras las declaraciones del alcalde de Río, Eduardo Paes. Una de las cámaras suspensas del Parque Olímpico que caía al suelo, hiriendo a dos visitantes. La muerte de uno de los técnicos alemanes en un accidente de tráfico, el asalto inventado por los nadadores estadounidenses y las declaraciones del atleta francés que llegó a llamar a los brasileños de público de mierda.
Aún así la fiesta del deporte continuaba y la impresión detrás de todo ello es el esfuerzo realizado por los brasileños, la amabilidad de un pueblo acostumbrado a recibir foráneos y a improvisar ante las dificultades. En la recta final de la gran fiesta, turistas nacionales y extranjeros creen que Río ha superado la expectativas que la comunidad internacional tenía sobre su capacidad de organizar unos juegos. Hay críticas sí a los precios, especialmente del público latinoamericano que aún piensa que los juegos están dirigidas para un público más elitista, europeos y estadounidenses cuyo presupuesto dista mucho del pueblo brasileño o de otros ciudadanos latinoamericanos.
Los datos del propio Ministerio de Turismo así lo confirman, el perfil del visitante es el de un profesional cualificado, con una renta media de 3.500 dólares, entre el aficionado extranjero, y de más de 3.500 reales para el público brasileño que asistió a los juegos. En porcentajes, los visitantes mayoritarios fueron de EE.UU. que gana con un 21,2% del total, seguidos de Argentina e Inglaterra, según la misma fuente.



