El presidente de Datanálisis, Luis Vicente León, destaca que de cara al segundo semestre “hay dos caminos” en lo que se refiere al mercado cambiario. En el primero, explica, el equipo económico acelera el ajuste de la intervención, el oficial la acompaña y ambas comprimen la brecha desde abajo mientras una mayor oferta presiona el paralelo desde arriba, probablemente con una intervención directa en ese mercado. “El resultado sería una reducción significativa de la brecha hacia niveles cercanos al 10-12% al cierre del año”.
En el segundo, según el economista, la intervención se queda rezagada, el oficial sigue su inercia sin el empuje de un ajuste coordinado, y el paralelo sigue presionado por una demanda de arbitraje que no cede. La brecha se mantiene en rangos cercanos al 25-28% y el sistema de precios sigue anclado al mercado libre.
“El indicador que define cuál de los dos escenarios se materializa es uno solo: la velocidad de ajuste de la tasa de intervención en las próximas semanas. Si se mueve con decisión, hay convergencia. Si no, hay inercia. Y la inercia en este caso no es neutral: es costosa para quien opera en la economía venezolana todos los días”, señala en su cuenta en X-
Las tres referencias del mercado cambiario
León advierte que el mercado cambiario venezolano ha estado operando con tres referencias. Están la tasa oficial que fija el Banco Central de Venezuela y la de intervención que corresponde a la de las subastas de divisas, las cuales “se mueven en rangos, aunque por caminos distintos”.
Según plantea en su cuenta en X, la oficial llega a su nivel acumulando microdevaluaciones diarias controladas, mientras la intervención se fija directamente por decisión ejecutiva. “Ambas reflejan en última instancia voluntad de política, no mercado”.
Luego está la tasa paralela, que se ha cotiza entre 772 y 797 bolívares por dólar. “Es ahí donde se termina formando una parte significativa de los precios de la economía, porque un pedazo relevante del mercado no tiene acceso real a las tasas formales y porque quien sí lo tiene fija precios con referencia al paralelo por temor al costo de reposición cambiaria. Una brecha de 26-30% que sigue siendo el principal factor de distorsión en la fijación de precios”, indica.
El flujo de divisas crece, pero la brecha no cede
El economista asegura que “el flujo de divisas crece de manera sostenida”, pero la brecha no cede proporcionalmente. La razón -a su juicio, “es estructural: mientras exista esa diferencia entre la tasa formal y el mercado libre, el incentivo de arbitraje persiste (comprar barato para vender caro) y la demanda de divisas formales se mantiene sobredimensionada”.
Además, resalta que mientras muchas empresas no tengan cuentas donde recibir los dólares de intervención o no reciban asignaciones, están obligadas a seguir comprando en el mercado paralelo. “Más divisas en el sistema formal no resuelven el problema si el incentivo a arbitrar sigue intacto o la necesidad de obtener divisas fuera de la banca convencional persiste”.
No obstante, acota que “hay una señal positiva que merece mencionarse”. La inflación mensual habría cerrado mayo en 6,3%, la más baja en 19 meses, y la mayor oferta de divisas en el mercado es parte de la explicación. Pero 6,3% mensual sigue siendo alto en cualquier comparación, y la raíz del problema sigue activa, apunta.
