El presidente de Datanálisis, Luis Vicento León, indicó que la promulgación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos fue “un hito muy importante”, ya que “cambió la estructura del sector, y abrió la participación privada en la producción petrolera, que es la única vía para un desarrollo sostenido del sector más importante de nuestra economía”.
Aseveró que la normativa ha despertado un interés real de inversionistas, “aunque la mayoría sigue en fase de evaluación antes de comprometer capital a gran escala”. Y así como resalta la publicación el jueves, en Gaceta Oficial, del reglamento de la LOH, opina que “falta cerrar las negociaciones contractuales con condiciones rentables y estables, porque la misma emergencia obliga a que la inversión se expanda ya”.
En su cuenta en X, señala no estar de acuerdo con la percepción de “mucha gente” que atribuye razones políticas a la falta de expansión petrolera. “No comparto esa lectura. Lo que hoy está reconocido internacionalmente, y respaldado por EE.UU. es la legalidad de la firma de los contratos actuales, independientemente de lo que ocurra políticamente más adelante”.
A su juicio, “ningún gobierno futuro, de ningún signo, tendría la capacidad ni la racionalidad para desconocer contratos que ya cuentan con ese reconocimiento internacional y con condiciones de arbitraje. La demora real está en cerrar condiciones atractivas y viables. Sin eso, nadie entra con recursos frescos que no sean rentables”.
De acuerdo con León, esa es una responsabilidad del gobierno de Venezuela. “Creo que la presión crecerá para resolverlo antes del 29 de julio, cuando vence el plazo que dio la Ley para adecuar los contratos existentes. La firma de esos contratos, en condiciones adecuadas para todas las partes, es la pieza que falta en este rompecabezas. Y no hay tiempo que perder”.
Afectado aumento adicional de la producción petrolera
El economista advierte que los aumentos de producción petrolera que se ha visto hasta ahora se deben, sobre todo, a la expansión de proyectos ya existentes, ayudados por mejores precios y por la eliminación de los descuentos que se aplicaban al crudo venezolano por operar en mercados no autorizados.
Asegura que los ingresos actuales no se han visto afectados por los terremotos: “La producción de hoy, ya por encima del millón doscientos mil barriles diarios, sigue su curso, y los ingresos de este año serán muy superiores a los del anterior”.
“Lo que sí se ve afectado es el aumento adicional de producción que esperábamos hacia adelante, el que dependía de nueva inversión privada. Esa mayor producción futura requería a su vez inversión en infraestructura, sobre todo eléctrica, y es esa inversión la que se desacelera, porque compite por recursos con la atención de la emergencia tras los terremotos. Y ahí no hay duda posible sobre la prioridad. Atender a los damnificados es lo más urgente”, agrega León.
Ante ello, se pregunta: “¿Cómo se resuelve esa ecuación?”. Y responde: “Con una combinación de eficiencia en el manejo de los recursos para la emergencia, apoyo internacional, crédito multilateral e inversión privada que amplíe la capacidad de acción del país. El petróleo es parte central de esa ecuación, pero esa inversión no llega sola ni por ayuda humanitaria. Llega si se construye una estrategia que la estimule económicamente, con incentivos concretos y con reglas de juego claras y estables hacia el futuro”.
Dos problemas: electricidad y gas
Luis Vicente León considera que el reglamento de la LOH es un paso en esa dirección, “aunque parcial”. Afirma que mejora la transparencia en regalías y ordena los plazos administrativos, “pero deja abierto el peso efectivo del impuesto sobre la renta. Y en electricidad y gas deja abiertos dos problemas”.
-El primero es cómo se reconoce la inversión que cada empresa debe hacer para autogenerar electricidad y para aprovechar el gas. Al final ese gasto tiene que ser financiable, y hoy eso se resuelve caso por caso, con la misma discrecionalidad que ya tenía la ley.
-El segundo es que el resto de las normas que rigen la electricidad y el gas tienen que adaptarse a esta nueva exigencia. No se le puede pedir a una empresa que autogenere electricidad o que aproveche el gas, y al mismo tiempo mantener normas que lo hacen inviable, empezando por las restricciones legales a la autogeneración eléctrica o por los controles de precio del gas que impiden recuperar la inversión.
