Afropanameño es el nombre que se usa para referirse a los descendientes de los esclavos africanos que llegaron a Panamá en la época de la colonización y afroantillanos a los que llegaron durante la construcción del Canal de Panamá, generando un amplio mestizaje en la población que se traduce en el 56 por ciento.
Es decir, que los panameños tienen en su entorno familiar algún pariente africano; no obstante, aquellos que son directamente afrodescendiente y tengan la piel negra o el pelo sumamente rizado son discriminados por la sociedad.
El darse cuenta que tienen un «algo diferente» para su sociedad comienza a temprana edad, sobre todo las niñas a quienes se les exige, en los colegios, el alisado en el cabello y las someten a usos de fuertes productos químicos. Incluso, algunas madres toman la decisión de aplicarles los productos antes de que sean rechazadas en las escuelas.
Otro tema de conflicto es el uso de las trenzas, no las pueden llevar, ni en el colegio, ni en los trabajos. Han suspendido a mujeres de sus puestos laborales por llevar trenzas, pero se está iniciando un camino al cambio con la nueva generación, que aunque se lea cómico, estas mujeres desafían a su sociedad, e incluso a algunos padres, con el uso del afro y las trenzas; para ellas la transición a mostrar su identidad africana es el camino para la libertad.
En el mes de mayo la etnia negra en Panamá realiza conversatorios, charlas y eventos culturales con el fin de hacerse sentir en la sociedad, y es que no es fácil para ellos que sean discriminados en la educación, pues son pocos los colegios donde se enseña su historia, cultura y sus aportes a la sociedad panameña.
Además cuando aspiran a un puesto laboral, se les pide más exámenes médicos que a los demás, y si llegan a conseguir un trabajo la remuneración es muy bajo, hay una gran mayoría que trabaja de manera informal. Las oportunidades en el país del istmo, en su nación, son muy escasas.



