Isorama Pérez es una peluquera y estilista que trabaja en los Altos Mirandinos, donde reside, pero también ha probado suerte en otros países. Hoy en día su oficio se ha visto fuertemente afectado por la crisis económica que ha desatado la cuarentena para prevenir el contagio de COVID-19.
Aunque las peluquerías fue uno de los sectores autorizados por la administración de Nicolás Maduro para reiniciar labores comerciales, en la segunda etapa de flexibilización, para Isorama la situación no ha sido fácil. Sumamente difícil porque me es complicado llegar a donde los clientes.
Explicó que el miedo a un posible contagio ronda a la mayoría de su clientela: Muchísimos no quieren ser atendidos en sus casas porque no quieren que entre gente extraña, y más en mi caso que ando en camioneta. Tienen miedo, pero en realidad tienen razón. Ellos no saben qué puedo yo llevarles, qué puedo transmitirles, porque unos me dicen que el hecho de que yo me monte en camioneta para llegar hasta sus casas ya es un riesgo. Entonces, no quieren caer en eso y prefieren no atenderse.
Como a muchos venezolanos, lo que Isorama se gana con su trabajo no le alcanza para mantenerse, menos durante la cuarentena: Yo iba a hacer un corte de caballero y estaba cobrándole tres dólares y el taxista me estaba cobrando cinco. Imagínate tú, cómo hacía yo. Tenía que trabajar para pagarle al taxista y le quedaba debiendo. Entonces, no me es conveniente tampoco movilizarme con transporte privado
Qué se puede comprar con tres dólares cuando todo está tan caro. Suponte a 200 que está el dólar ahorita, son 600 bolívares, qué gano yo con 600 bolívares. ¿Voy a ir caminando desde Súper Líder o de donde sea a atender a una cliente y arriesgarme por 600 bolívares? Prefiero no hacerlo, añadió.
La situación es complicada
Isorama aseguró que la situación la ha hecho abstenerse de trabajar; así como tampoco cree en la competencia desleal, por lo que se le ha complicado reinventarse. El confinamiento y la escasez de gasolina han sido los principales motivos.
Los clientes no salían de sus casas por los problemas de la gasolina. Unos no tenían, otros no querían gastarla; entonces, cero para mí. Una vez me tocó irme a pie desde Super Líder, caminando hasta Montaña Alta. Yo fui poco a poco y llegué. No sé cuánto me tardé, pero la cliente me estaba esperando. Para regresar fue también un proceso. Aunque la clienta me dio la cola, tuvimos que meternos por áreas verdes para que no nos parara la policía, recordó.
Lo que gano no justifica lo que estoy arriesgando, dijo, al explicar que un corte de caballero ronda los 3 dólares y el corte de dama está cerca de los 5 dólares, dependiendo de la cabellera. Indicó que su juicio el estilismo se mantiene: por la necesidad de trabajar, porque ese trabajo de nosotros no nos garantiza nada. Si no trabajamos, no producimos, pero la verdad, no le veo futuro a los estilistas en Venezuela.
La estilista insistió en que trabajar a domicilio no es rentable, por lo que se mantiene con lo que le dan sus hijos. No he conseguido la forma de producir, porque aquí donde yo estoy todo el mundo hace de todo. Es como una competencia desleal, porque si la señora de allá vende tortas, yo no me voy a poner a vender tortas. Si la señora de aquí hace heladitos, tampoco me voy a poner en eso.
Es buscar la forma de cómo salir adelante. Y te puedo decir que pronto llegará el momento, porque todavía no me he reinventado, solo atendiendo algunos clientes que me vienen a buscar y me llevan y manteniendo las normas que se requieren, señaló.
Esto va a cambiar
Sin embargo, no todo ha sido complicado para Isorama. La cuarentena también le ha servido para ver y recibir la solidaridad de sus clientes. Hay clientes de clientes y ella es una clienta especial, porque económicamente me ayuda. Yo la llamé para saludarla un día y me dijo: Mira mi amor te voy a depositar dinero porque sé que tú no estás trabajando y lo necesitas.
Con los ojos llenos de lágrimas dijo: Ella se ha abocado a eso. Quincenalmente me ayuda, eso para mí es grandioso porque la gente te demuestra que te aprecia y que tu trabajo no ha sido en vano. Los venezolanos somos corazón, Venezuela es el mejor país del mundo.
También habló de un cliente que es dueño de un restaurante y no solo le ofreció reunir a todos sus empleados para que ella los acicalara, sino que también puso a su disposición el espacio físico de su local para cuando ella logre reunir a varios clientes que necesiten ser atendidos.
Primero me dio vergüenza porque llegar a esta situación después de tantos años siendo próspera, es como cónchale. Después me conmovió porque es un agradecimiento eterno, porque nunca me imaginé que eso pudiera haber pasado. Le pido a Dios que la ayude y la haga salir adelante, siempre. Yo tengo muchos clientes que son como de la familia, eso los engrandece ante mis ojos, porque son maravillosos, confesó.
Sobre sus expectativas a futuro para Venezuela, la estilista concluyó: Nos merecemos un mejor país con mejores personas y tenemos que luchar por eso. Tenemos que luchar contra la adversidad, tenemos que salir adelante, tenemos que no ser pesimistas. Todo va a pasar. Esto va a pasar, este es un momento que llegó por alguna razón para hacernos crecer, para que seamos mejores personas.
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