Profesionales de la salud luchan contra el COVID-19 a riesgo de contagiarse

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    Los profesionales y el personal de salud son unos verdaderos héroes sin capa. Les ha tocado tratar el COVID-19 con sus mejores armas: un estetoscopio, un tapaboca y un par de guantes. El temor a un posible contagio forma parte de su día a día y, en muchos casos, son sus familiares quienes exteriorizan sus miedos.

    “Mis hijos me dicen: ‘¡Mami, no vayas!”, confesó Carolina Navarro, enfermera del Hospital Victorino Santaella, en Los Teques. “Pero es mi responsabilidad. Yo hice un juramento cuando decidí estudiar esta carrera y, aunque haya miedo, hay que salir a brindar ese apoyo que esas personas necesitan porque no son familia mía, pero pudiesen serlo”, continuó.

    Similar realidad enfrenta Jhofmig López, bioanalista del Hospital Central de Valencia: “Para nadie es secreto la realidad de los hospitales en Venezuela, el sistema sanitario es muy débil. Si acá se le pide de todo al paciente, cómo íbamos a afrontar esta realidad. Si en España, que es uno de los mejores del mundo, hay tantas muertes, nos atacó el miedo”.

    Ángela Tovar, médico oncóloga que trabaja tanto para el sector público como para el privado, reconoció que las carencias se evidencian en todo el sistema. “Ha sido bastante difícil por la escasez. Por ejemplo, en el caso de la radioterapia oncológica, los equipos públicos no están funcionando y los privados son muy costosas. Se le está ofreciendo asistencia al paciente a través de la telemedicina por la pandemia”.

    Sacrifican la cercanía

    López, quien vive con su hija menor de edad y sus padres de la tercera edad, recuerda sus primeras decisiones tras el decreto de cuarentena: “Les dije a mis papás: ‘Naguará, aquí tenemos que hacer algo’. Así que los mandé a una casita que tenemos en un pueblito de Falcón. Yo no podía dejar de trabajar y quedarme en casa porque uno se formó para esto. Debo cumplir guardias nocturnas y de 24 horas los fines de semana y feriados”.

    La bioanalista insistió en que, a pesar de alejar momentáneamente a sus familiares, mantiene las normas de prevención. “Yo no estoy sola, también están en riesgo mis vecinos y amigos, que en ocasiones me acercan al hospital porque el transporte público aquí presenta muchas fallas. Después de las 2 de la tarde no se consigue ni un autobús en Valencia”, indicó.

    Navarro explicó que lo más difícil para ella es la angustia de salir sin saber si volverá a casa al terminar su jornada. “No es fácil irme con la angustia de que pueda o no volver a casa porque si me infecto tengo que quedarme (en el hospital) aislada, sin poder ver a ningún miembro de mi familia”.

    El recuerdo de lo cotidiano también se hace extraño en la vida de los profesionales de la salud. “Siempre hay miedo al contagio y que se pueda complicar. Sentimos añoranza de no poder compartir como antes. Impotencia de ver que no puedes dar más de lo que quisieras dar”, explicó Tovar.

    La médico oncóloga también se refirió a quienes han sido afectados por el COVID-19, aún sin haberse contagiado: “Sé que muchas personas han perdido sus empleos, las están pasando mal porque no se pueden movilizar. Hay quienes trabajaban al día y no tienen cómo comprar alimentos; mientras que a algunos no les alcanza para hacer un mercado grande para no tener que volver a salir”. 

    ¡Gracias!

    A pesar de que en algunos países de América Latina se han presentado pequeños focos de discriminación contra el personal de salud, por temor a un posible contagio, la opinión mayoritaria es de agradecimiento hacia estos héroes que cambiaron su capa por una bata. Luego de compartir su experiencia con HispanoPost, estas profesionales recordaron la importancia de mantener las medidas de prevención.

    Coinciden en que la mayoría de la población venezolana ha acatado la recomendación de aislamiento, al menos en las urbanizaciones de su ciudad. Sin embargo, alertan a los habitantes de las zonas populares, donde se han visto algunos focos de concentración de personas tratando de abastecer bienes esenciales.

    Tovar aseguró que los venezolanos se han mostrado responsable ante la pandemia. “Tenemos alta conciencia de la salud, no sé si influye que hay muchas personas con familiares afuera y lograron ver lo invasiva y abrasiva que es esta enfermedad y han acatado la medida de quedarse en casa”.

    Insistió en que el cuidado debe empezar por uno mismo. “Sé que a veces es difícil quedarnos en casa pensando en los problemas, pero lo mejor es no poner en riesgo la salud. Salir es una posibilidad de convertirte en portador y luego llegar a la casa a contagiar a tu familia”.

    La cura de sus pacientes es la mejor recompensa para Navarro: “Nada más con que los pacientes me digan ´Hoy me siento bien´, eso para mí ya es bastante porque sé que hice mi trabajo bien y la persona está satisfecha. Mi recomendación es que debes protegerte tú y proteger a tu familia. Acabemos con esta pandemia quedándonos en casa”.