Las Grandes Ligas vivieron un éxito deportivo al conformar y culminar un torneo con gran cantidad de trabas producto del COVID-19, que encendió una dura pugna entre jugadores y equipos por la reducción de salarios. Sin embargo, el desastre económico que significó jugar sin aficionados y el recorte de encuentros ya pone a sudar a los directivos de MLB y las organizaciones de cara a la próxima temporada.
Las pérdidas de todos los equipos ascienden hasta los 8,3 mil millones de dólares, según informe del comisionado Rob Manfred, quien subrayó que uno de los principales golpes es el hecho de jugar sin público en los estadios.
La situación es tan compleja que ha llevado a los propietarios de las franquicias a despedir a grupos importantes de empleados, preparándose para otra competición a la baja, puesto que hasta el momento no hay señales claras de una vacuna.
Un reportaje del portal The Athletic dio a conocer que los Atléticos de Oakland despedirán a más de 150 personas que ya habían sido suspendidas de sus labores por la crisis sanitaria; mientras que entre los Cachorros de Chicago, Orioles de Baltimore y Gigantes de San Francisco dejaron sin trabajo a 190 funcionarios más.
Estaremos en niveles de deuda histórica altos y será difícil para la industria soportar otro año en el que no tengamos fanáticos en el estadio y tengamos otras limitaciones sobre cuánto no podemos jugar y cómo podemos jugar, indicó el comisionado Manfred.
Los planes para la realización de la temporada 2021 no son claros; sin embargo, los trabajos han iniciado para tratar de recuperar la normalidad en el show.
Manfred, quien dirige la MLB desde el año 2015, no fue bien recibido por los fanáticos del Globe Life Field durante la ceremonia de premiación previo a la entrega del trofeo de campeón de la Serie Mundial a los Dodgers de Los Ángeles, que se coronaron luego de vencer a los Rays de Tampa Bay en el Juego 6 por marcador de 3-1, para así terminar una sequía de más de tres décadas sin títulos.
El comisionado la pasó mal cuando le fue otorgada la palabra para lanzar su tradicional discurso y recibió un tremendo abucheo por parte de los aficionados presentes, quienes al igual que millones de seguidores en redes sociales han expresado su descontento por el desempeño del ejecutivo al frente de la oficina de Grandes Ligas en este contexto de pandemia.
Los eternos problemas para llegar a un acuerdo económico antes del arranque del rol regular parecen haber dejado secuelas en Manfred, quien con micrófono en mano se desahogó y en plena celebración de los Dodgers dijo que era un alivio que la temporada haya culminado.
