Tercera edición del CúsicaFest brindó variedad y excelencia a los asistentes

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El sábado 16 de diciembre, se llevó a cabo la tercera edición del Cúsica Fest, donde se reúne un variado grupo de artistas musicales, plásticos y demás expresiones artísticas. Por segundo año consecutivo el festival que, también, invita a activistas del medio ambiente y derechos humanos a participar, se desarrolló en los espacios abiertos de la Universidad Simón Bolívar en Caracas.

Un total de 27 artistas musicales hicieron retumbar las tres tarimas dispuestas para el disfrute de los asistentes. A diferencia de los años anteriores, en esta oportunidad el festival se desarrolló en una sola jornada con un extenso cartel que abarcaba casi todos los géneros musicales, desde los nacionales, Americania, que tenían 10 años sin subirse a una tarima; como los internacionales Alexis y Fido, también, con algunos años alejados de su fanaticada.  

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Las puertas se abrieron aproximadamente a las 12 del mediodía y la música no se hizo esperar cerca de las 3 de la tarde cuando Novanout inició el recorrido musical que despertó el espíritu festivalero, y que permitió que la euforia de la fanaticada presente se fuera elevando con el paso de los distintos artistas.

Se trataba de tres tarimas, a diferencia del año pasado dos, se encontraban una al lado de la otra, en la cancha de fútbol, donde se desarrollaban las presentaciones principales; un poco más abajo, estaba ubicada una tercera tarima, un poco más pequeña y, si se quiere para esos talentos emergentes que inician su carrera artística; aunque figuras como, Horacio Blanco, vocalista de la legendaria banda venezolana de ska Desorden Público, también, engalanaron dicho espacio.

Las presentaciones

Hubo música para todos los estilos y gustos. Aquellos a los que les gusta la movida bohemia, pudieron disfrutar con Novanout, Elsa y Elmar, por ejemplo. Mientras que, para los rockeros, las bandas nacionales: Tomates Fritos, Viniloversos y Los Mesoneros, se encargaron de prender la tarima.

Asimismo, quienes disfrutan de la música más caribeña, pudieron bailar al ritmo Orestes Gómez y Anakena. Todo esto iba sucediendo en las tarimas principales identificadas Tarima Cúsica y Tarima Zulia, con un intervalo de diferencia de 45 minutos – una hora entre cada presentación; mientras que, de manera simultánea, en la tarima denominada como Tarima Aldarra Mixers, Juansi Ávila, Proyecto Escalante, GOE, Dani Barranco, Isra, Horacio Blanco y muchos más derrochaban talento, para los que preferían estar en un sitio más tranquilo y sin tanto alboroto.

Pasadas varias horas, las tarimas principales seguían encendidas. La programación inicial señalaba que el evento culminaría a las 3:10 de la madrugada con la presentación Virtual Animal; no obstante, aproximadamente a las 8 de la noche, los horarios comenzaron a rodarse y tener algunos minutos de retraso, lo que alargó la llegada de los artistas internacionales Esteman, Tokischa y Alexis y Fido; asimismo, la del venezolano MicroTDH.

La noche culminó al ritmo del reggaetón, el dembow y la electrónica, este último con Dj Babatr y Virtual Animal.

En defensa de todos

Desde la entrada se podían observar distintos voluntarios de Amnistía Internacional, prestando carteles con mensajes alegóricos a la defensa de los derechos humanos, la igualdad y el cese a la violencia basada en género.

Asimismo, presentaciones como la del venezolano Yadam y el colombiano Esteman, abrieron el abanico de expresiones sexodiversas. De igual forma, la de la dominicana Tokischa, quien inició su show autodenominándose “presidente de Popola” y representante de la comunidad LGBTIQ+, cabe destacar que su presentación estuvo bastante subida de tono, en comparación a lo visto durante el día, debido al lenguaje empleado por la cantante y al incentivar tanto al público, como a su bailarina a dejar a la vista sus bustos. 

El Cúsica Fest, durante sus tres años, también se ha caracterizado por ser un espacio eco amigable, donde todas aquellas personas con interés en preservar el medio ambiente y dedicar su esfuerzo y tiempo al reciclaje, están invitados a formar parte del festival. Un espacio estaba dispuesto para estas iniciativas que idean distintas soluciones ecológicas al mundo.

Caminando por uno de los pasillos, antes de llegar al sitio donde se realizaban los conciertos, había varios chiringuitos dedicados para tal fin, como: Somos Green Hair, una barbería y centro de estilismo ecológico, ubicado al este de Caracas que, por una módica colaboración te ofrecían el servicio de maquillaje especializado, colocando escarcha y brillos en el rostro de los asistentes para lograr un look de festival; así como, también, podían hacerse trencitas y peinados especiales o cortarse el cabello – esto de manera gratuita – ya que los desechos serían donados posteriormente al Proyecto Sirena, una iniciativa que busca el saneamiento del Lago de Maracaibo.

Organización y logística

De las bandas y cantantes se puede destacar el buen espíritu y ánimo que mostraron, en su mayoría, cuando permitieron el contacto directo con la prensa y muchos de ellos con el público en general; no así la artista internacional Tokischa quien, aunque se mostró cercana a la fanaticada durante su presentación, desde el principio destacó que no quería mantener contacto alguno con los medios de comunicación.

La organización del evento estuvo bastante buena, aunque el área de comida les quedó pequeño, se observó una logística un poco desordenada, que dificultaba la espera de las personas por su pedido, una persona podía tardar más de una hora esperando la comida, lo que limitaba el disfrute de las presentaciones en tarima que ocurrían con muy pocos minutos de diferencia entre una y otra.

El evento contó con suficiente seguridad y una nutrida participación de voluntarios de la Cruz Roja, quienes estuvieron en todo momento prestos a brindar su ayuda a todo aquel que lo necesitara, desde personas que presentaban síntomas de deshidratación por las largas horas bajo el sol, mareo por la euforia de ver a sus a sus ídolos o quienes tenían alguna emergencia femenina en particular; asimismo, el personal que se encargó de cuidar los baños, también, mostró siempre una gran disposición mantener el área lo más limpia posible.

Por último, hay que destacar el servicio prestado por la Wawa que, por el costo de 10 dólares, incluía el boleto de ida y vuelta desde el Cubo Negro hasta la Universidad Simón Bolívar, y viceversa, fue un servicio ordenado, seguro y eficiente.

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Keissy Bracho
Keissy Bracho
Licenciada en Comunicación Social, mención Periodismo Audiovisual Especializada en Comunicación Política, Opinión Pública, Marketing Político, Gestión de Políticas Públicas. Aprendiendo de Género

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