La situación en la Franja de Gaza parece a punto de desencallarse. El jueves el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que la Junta de Paz que preside alcanzó un acuerdo para el «desarme total» de Hamás y «otros grupos armados» en el enclave palestino.
Este gesto, descrito por el mandatario republicano como un «acuerdo histórico» y un «paso monumental hacia una paz y una seguridad duraderas», permitiría al territorio quedar en manos de «un nuevo Gobierno palestino al servicio de su pueblo». Las celebraciones, sin embargo, aún se harán esperar mientras se ultiman los detalles y se aguarda que Israel acepte las condiciones.
Por delante, quedan 14 días de definir las especificidades de lo anunciado. «Este acuerdo representa un paso crucial hacia el gobierno de Gaza, que finalmente estará bajo el control de un nuevo gobierno palestino que colaborará estrechamente con la Junta de Paz para ayudar al pueblo palestino», escribió Trump en su red Truth Social.
«Al mismo tiempo, Israel contará con la seguridad que merece, ya que Gaza dejará de ser una base para ataques terroristas», añadió, describiéndolo como «un hito importante en la implementación del plan de 20 Puntos de Trump». Esta propuesta fue aceptada por todas las partes en octubre del año pasado y dio inicio al actual alto el fuego que es constantemente violado.
“El acuerdo se llevará a cabo en fases cuidadosamente estructuradas», explicó Trump en su publicación. «Una vez completado el desarme, las fuerzas israelíes se retirarán y la Fuerza Internacional de Estabilización trabajará con una nueva fuerza policial palestina para garantizar la seguridad de Gaza para sus residentes y sus vecinos», dijo.
El pasado domingo el director general de la Junta de Paz para Gaza, el diplomático búlgaro Nickolay Mladenov, confirmó que el Gobierno israelí encabezado por el primer ministro Binyamín Netanyahu había dado luz verde a la entrada en la Franja de la fuerza de estabilización internacional, la misión de paz organizada por el propio Trump rodeada de incertidumbres.
Durante su anuncio, Trump recordó que «hace un año había una guerra violenta y despiadada, una crisis humanitaria y rehenes mantenidos en un cautiverio brutal». «Hemos logrado avances históricos, pero aún queda mucho trabajo por hacer», puntualizó, a la vez que ha agradecido el trabajo de los mediadores de Qatar, Egipto y Turquía, y de su equipo.
«¡La amenaza que surgió de Gaza el 7 de octubre [de 2023] NO se permitirá que se recupere!», celebró, en supuesta referencia a los atacantes de Hamás y otros grupos armados palestinos que invadieron el sur de Israel y mataron a unas 1.139 personas y secuestraron a otras 250. Trump concluyó su mensaje con felicitaciones «por este increíble logro, que todos decían que nunca se podría conseguir».
Hamás responde
Por su parte, Hamás anunció minutos después del anuncio de Trump que «se ha alcanzado un acuerdo con Israel» en el diario Filistin. Sin embargo, las declaraciones al canal Al Jazeera del alto cargo del grupo, Ghazi Hamad, dejan margen para el bloqueo: «No tomaremos ninguna medida en materia de desarme antes de la retirada de Israel de la Franja».
«No daremos ni un solo paso a menos que estemos seguros de que Israel también cumplirá con sus compromisos», ha insistido. Este viernes el grupo islamista se ha pronunciado en un comunicado exigiendo como «requisito fundamental» y «primer paso para proceder con la implementación y establecer el marco y el calendario de lo acordado» que Israel «detenga los asesinatos y ponga fin a sus ataques».
Hamad declaró a The Wall Street Journal que el grupo acordó entregar sus armas al Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG), el gobierno tecnocrático palestino al que las autoridades israelíes impiden la entrada, pero negó las informaciones que indicaban que Hamás había acordado desarmarse. Esta entrega para su almacenamiento está supeditada a que Israel detenga sus ataques y permita la entrada de ayuda humanitaria al enclave.
En el comunicado, Hamás aclaró que «la inclusión del tema de las armas pesadas en el marco del acuerdo estaba vinculada y condicionada al cese de toda forma de agresión, la retirada de la Franja, el logro de una pronta recuperación, la entrada del CNAG».
A su vez, como condición, añadió «el despliegue de fuerzas de protección internacionales, la disolución de las bandas armadas y milicias formadas por la ocupación [en referencia a Israel], la reconstrucción, así como la garantía del derecho a la autodeterminación, el establecimiento de un Estado palestino independiente y la protección de los derechos de la ciudadanía».
Según informó un funcionario de la Junta de Paz a The Times of Israel, la autorización de Hamás dio inicio a un período de 14 días durante el cual las partes ultimarán el calendario para la implementación de cada paso subsiguiente del marco de desarme.
Otro representante afirmó durante una sesión informativa que se prevé que el proceso dure entre 200 y 350 días. Este viernes la Junta de Paz ha compartido una hoja de ruta sobre la implementación del acuerdo y fuentes cercanas a la organización sugieren que no habrá una firma oficial de las partes.
Con información de El Periódico
