Como “frágil” han calificado expertos la tregua entre Israel e Irán, anunciada unilateralmente por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a principios de esta semana. También han dejado claro que, si bien existe un “alto al fuego”, tras 12 días de enfrentamientos entre ambos países, no es el momento de bajar la guardia con el régimen iraní, que lleva años reforzando sus lazos estratégicos con gobiernos afines en América Latina, entre ellos Venezuela y Nicaragua.
De allí que resalten que, aunque la administración de Trump haya bombardeado tres bases nucleares iraníes y luego autorizara a ese país a vender su petróleo para obtener dinero y “reconstruirse”, Estados Unidos no puede dejar de considerar a Irán como una “amenaza geopolítica”.
“Hace rato que Irán ha metido a su gente en Venezuela para desarrollar una capacidad de contraataque hacia Estados Unidos y Occidente, si fuera necesario. En este momento, el peligro real es que, con la decapitación del liderazgo iraní, en Irán busquen salidas extraterritoriales para responder. Sería el peligro mayor”, dijo Douglas Farah, experto en seguridad y crimen transnacional y presidente fundador de IBI Consultants, en entrevista reciente con La Nación de Argentina.
Luis Fleischman, profesor de Sociología en Palm Beach State College, tiene una opinión similar. Considera que en este momento “a Irán le conviene reforzar todas las relaciones que tiene con sus amigotes, incluyendo, obviamente, Venezuela. El hecho de que Irán esté debilitado, no quiere decir que el peligro haya desaparecido para Estados Unidos, porque Irán tiene una fuerte presencia en Venezuela y, a través de Venezuela, tiene acceso a varios países de América Latina”, desde donde puede “coordinar cualquier acción”.
Por ende, expertos recalcan que no resulta estratégico para Estados Unidos retirar sus operaciones petroleras de Venezuela. Fleischman resaltó que “eliminarles las licencias a las compañías occidentales, particularmente a Chevron, es un error. Le abre las puertas más a China ahora, porque China puede tranquilamente instalar una petrolera allí mismo”.
También retomó lo que planteó en su artículo “Quitar licencias a compañías petroleras estadounidenses que operan en Venezuela podría ser un error estratégico”, publicado en Infobae: “Países peligrosos y forajidos podrían llenar el vacío dejado por Chevron. Es posible que esos países no solo compensarían al gobierno de (Nicolás) Maduro por sus pérdidas, sino también afectarían la geopolítica de la región en detrimento de otros vecinos latinoamericanos y de Estados Unidos”.
Asegura que “negar autorización a Chevron y otras empresas estadounidenses para operar en Venezuela solo alentará la presencia de elementos hostiles a Estados Unidos cerca de sus propias fronteras y también fortalecerán regímenes que ponen en peligro la estabilidad de la región”.
Para Elías Ferrer, fundador de Orinoco Research, “no es estratégico porque, aunque haya una desescalada en Oriente Medio, sigue estando en riesgo la producción y el comercio de hidrocarburos en la región. Mientras tanto, Venezuela tiene sus grandes reservas y bien lejos del problema”.
A su juicio, “el que se va a fijar más en Venezuela seguramente será China”, tomando en cuenta que más de 40% de su petróleo llega por el estrecho de Ormuz, y 13% de Irán directamente.
Irán busca afianzar su influencia en la industria petrolera venezolana
Elías Ferrer destacó que Irán no ha lanzado ataques fuera de Oriente Medio y “ha sido bastante comedido en sus respuestas contra Estados Unidos más que nada porque quiere desescalar un conflicto donde su enemigo tiene el ejército más poderoso y con bombas atómicas”.
Es de la opinión que el gobierno de Venezuela “no sacrificaría todo solo por ayudar a Irán. No es como Cuba que podía contar con el apoyo de la Unión Soviética, otra potencia nuclear. Entonces, no veo que sea un problema que Venezuela se acerque a Irán. Es lo lógico, alguien que le apoye frente a las sanciones”.
Y ese apoyo para hacer frente a las sanciones de Estados Unidos se traduce en que Irán busca afianzar su presencia en la industria petrolera venezolana. Por ahora, de acuerdo con Ferrer, tiene influencia “aguas abajo”. “En reparar y operar mejoradores de crudo refinerías y en suministrar diluyentes para esos procesos. Todavía no se han metido ‘aguas abajo’, en extraer petróleo del subsuelo. mientras que sí se han metido en la minería”.
Recordó que se anunció un acuerdo de libre comercio entre Venezuela e Irán que “afectaría las materias primas principalmente, pero sabemos muy poco. Es muy probable que volvamos a ver el acuerdo de diluyentes iraníes a cambio de crudo pesado venezolano. Eso estuvo en pausa desde que Estados Unidos introdujo las licencias a empresas occidentales, pero ya las ha quitado todas”.
También considera “ilógico” que Estados Unidos le permita a Irán vender petróleo a China, “para reconstruirse”, pues “ya lo hacía igualmente y se quiera prohibir eso a Venezuela. Pero es que la política exterior de Trump no tiene por qué ser lógica. Ahora decidió que le permite algo a Irán y no tiene por qué hacer lo mismo con otros países”.
“En estos momentos los iraníes están con la sangre en los ojos. Los iraníes están humillados. Su honor ha sido totalmente herido. Lo que ellos saquen de la venta de petróleo a China lo van a usar para reconstruir los aparatos represivos y los aparatos militares. Y, quizá,aprendan la lección de los que les pasó. Quizá sea peor lo que está haciendo Trump de autorizarles vender petróleo”, apuntó Fleischman.
