Desde el pasado viernes, los grupos ambientales lanzaron la alerta de una extensa mancha de petróleo en las costas de los estados Falcón y Carabobo ocasionada por un derrame de hidrocarburos en la refinería El Palito, ubicada en esa última entidad.
También reportaron el regreso del verdín a las aguas del lago de Maracaibo, en el Zulia, por lo que llamaron a Petróleos de Venezuela (Pdvsa) a actuar en consecuencia.
Fuentes del sector petrolero que solicitaron guardar sus nombres en reserva aseguraron que eventos como los anteriores pueden no solo repetirse, sino incrementarse con la actual expansión de la actividad petrolera.
Ello es debido, según las fuentes, a que numerosas tuberías, empalmes y válvulas, entre otras instalaciones en las distintas áreas operacionales de Pdvsa, están vulnerables a la ocurrencia de fugas y derrames de hidrocarburos.
«El crecimiento de la actividad petrolera conlleva la multiplicación de derrames de crudo y escapes de gas en las instalaciones en tierra, mar, ríos y lacustres», precisó un consultado.
Extremar medidas
Las fuentes destacaron que Pdvsa y sus socios deben afincar la seguridad industrial y medioambiental en toda la cadena de producción, refinación y transporte de los hidrocarburos.
«Cuando la producción petrolera estuvo entre 450.000 y 500.000 barriles diarios ocurrían en promedio entre dos y tres eventos -derrames de diferentes intensidades- semanales. Ahora, con la explotación de hasta 800.000 barriles al día, esa proporción de eventos aumenta», explicó un consultado.
Por ello, recalcó que se deben tomar mayores medidas de mantenimiento preventivo y correctivo para evitar y/o controlar en tiempo mínimo los derrames.
«Esto implica aumentar la inversión en el área de prevención y control de los incidentes y accidentes. No esperar a que el derrame se propague, sino actuar de inmediato y ello requiere inversiones en equipos sofisticados para la recolección rápida y eficaz del crudo derramado» , dijo un consultado.
Asimismo, hay que vigilar las lagunas de residuos con hidrocarburos en las áreas de producción y patios de las refinerías, sobre todo, en la época de lluvia cuando tienden a desbordarse.
Refirió, ademas, que se debe profundizar el patrullaje por tierra, aéreo, marítimo, fluvial y lacustre para detectar y/o corregir posibles situaciones.
«La carga y descarga de los tanqueros también debe realizarse dentro de los protocolos establecidos para evitar derrames», dijo.
Las fuentes revelaron que «todavía queda mucho por hacer» y en el caso del lago de Maracaibo urge remover y/o reparar la maraña de kilómetros de tuberías petroleras sublacustres que presentan fugas de crudo debido a la corrosión.
