El ejército estadounidense ha establecido una presencia considerable de fuerzas en Venezuela y sus alrededores para apoyar las operaciones de socorro, contando con más de 900 efectivos dentro del país y otros 800 aproximadamente en los centros logísticos caribeños de Puerto Rico y Curazao, dijo a Reuters el máximo general estadounidense para América Latina.
El general Francis Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos, afirmó que las fuerzas estadounidenses han participado en operaciones de búsqueda y rescate, han ayudado a reactivar el aeropuerto y han movilizado recursos aéreos y navales para facilitar la llegada de ayuda humanitaria tras los devastadores terremotos de la semana pasada.
Asimismo, señaló que el ejército estadounidense ha desplegado al menos cuatro o cinco drones MQ-9 Reaper sobre Venezuela; estos, junto con una célula de fusión de información en Miami, están reforzando la capacidad de inteligencia de las autoridades venezolanas.
«Estamos utilizando algunos de los mismos recursos que emplearíamos para monitorear amenazas en el hemisferio para, ahora, garantizar que las carreteras estén despejadas y localizar los edificios dañados», dijo Donovan, añadiendo que cierta información puede resultar difícil de obtener para las autoridades venezolanas «desde el nivel del suelo».
Los marines en Venezuela
Donovan indicó que los marines estadounidenses fueron el primer personal de Estados Unidos sobre el terreno que ayudó a los equipos de rescate a remover los escombros en busca de supervivientes. El ejército estadounidense colaboró en el traslado aéreo de civiles, incluidos rescatistas de Fairfax (Virginia), quienes publicaron un video durante el fin de semana mostrando el rescate de una madre y su bebé de nueve meses.
La operación general conlleva una gran complejidad logística, explicó, y se centra en garantizar que la ayuda internacional vital no se acumule en los puntos de entrada.
«Porque ahí es donde a veces las cosas pueden complicarse: cuando se trae demasiado material pero no se cuenta con la logística necesaria para trasladar [la ayuda] a las zonas afectadas», dijo Donovan.
«No se habla de permanecer allí»
Al ser consultado sobre el descontento en Venezuela respecto a la respuesta del gobierno ante la emergencia, Donovan se mostró cauteloso, pero reconoció que Caracas lidiaba con las consecuencias de décadas de mala gestión que habían «prácticamente arruinado la infraestructura de la nación».
Señaló que la escasez de medicamentos y de personal hospitalario puede agravar dicho descontento.
Donovan evitó especular sobre la duración de la misión militar estadounidense en Venezuela y remitió la cuestión al Departamento de Estado, que lidera la misión de ayuda humanitaria de mayor alcance de Estados Unidos. No obstante, afirmó que las fuerzas armadas estadounidenses no contemplan una presencia prolongada sobre el terreno para las tropas desplegadas en apoyo a las labores de asistencia.
«No se habla de permanecer allí», declaró Donovan. «Esto es lo que hacemos [en operaciones de ayuda]… Nos retiramos una vez concluida la misión».
Aun así, Donovan expresó su esperanza de que los esfuerzos de Estados Unidos sirvan para fortalecer los vínculos militares con Venezuela.
«Si esto abre la puerta a una mejor relación entre ambas fuerzas armadas, sin duda estaremos preparados para avanzar», afirmó.
