El economista y consultor empresarial, Asdrúbal Oliveros, destaca cinco hechos -acaecidos esta semana- que considera han sido clave para la dinámica económica de Venezuela, tras los acontecimientos del 3 de enero. “En conjunto, estos elementos configuran un escenario de transición para la economía venezolana, en el que convergen señales de apertura externa, ajustes regulatorios y cambios operativos relevantes, especialmente en el sector petrolero y en el mercado cambiario”.
Estos factores, a su juicio, comienzan “a perfilar las nuevas perspectivas macroeconómicas del país y el avance del proceso de negociación entre Estados Unidos y Venezuela”.
En su cuenta en la red social X detalla cuáles son:
1. Relajación de sanciones al sector petrolero: se emite una nueva licencia que permite a empresas estadounidenses comercializar crudo venezolano. Este elemento es especialmente relevante, ya que tiene un impacto directo sobre el flujo de caja del sector al reducir los descuentos aplicados al crudo, así como los costos operativos y de transporte.
2. Manejo de los recursos a través de fideicomisos: la licencia ratifica que los fondos provenientes de estas operaciones serán administrados mediante fideicomisos bajo control de Estados Unidos, lo que introduce mecanismos adicionales de supervisión y condiciona su uso y su impacto efectivo sobre la economía venezolana.
3. Aprobación de la Ley de Hidrocarburos: se aprueba la ley con modificaciones relevantes respecto a su primera discusión, particularmente en materia tributaria. Estos cambios abren espacio para la incorporación de nuevos actores en el sector petrolero y para un aumento gradual de los niveles de producción.
4. Apertura del espacio aéreo: una medida con efectos positivos sobre la conectividad internacional, el transporte y el sector turismo, con potenciales encadenamientos sobre otras actividades económicas.
5. Avances en el nuevo régimen de subastas cambiarias: se registran progresos en el diseño e implementación del nuevo esquema de subastas en el mercado cambiario, del cual se espera que contribuya a una mayor estabilidad de la tasa de cambio y, por esa vía, de los precios.
No obstante, advierte que el impacto macroeconómico de estas medidas dependerá de su sostenibilidad en el tiempo, de la velocidad de implementación y del grado de certidumbre que logren generar sobre el marco institucional y financiero.
“La consolidación de estas señales será clave para anclar expectativas, estimular la inversión privada y avanzar hacia un entorno de mayor estabilidad económica”, puntualizó.
