El presidente de Guatemala, Bernardo Arévalo de León, finalmente fue investido en la madrugada de este lunes 15 de enero después de una maratónica jornada llena de incidentes y de varios meses de incertidumbre.
La transición de poder estuvo plagada de contratiempos, pues el Ministerio Público y algunos parlamentarios que culminaban sus períodos intentaron impedir que asumiera el cargo, a pesar de haber ganado las elecciones presidenciales con un apoyo de más de 60%.
De allí que el apoyo popular de Arévalo fuera clave para que pudiese concretar su investidura. Los intentos por interrumpirla desataron protestas en la capital, por lo que durante el día se presentaron enfrentamientos entre manifestantes y efectivos de la policía que intentaban cercar el acceso al Palacio Legislativo, en el centro de Ciudad de Guatemala.
La toma de posesión estaba programada para la tarde del domingo, pero se atrasó en más de 10 horas y varios jefes de Estado, entre ellos el rey de España, Felipe VI, y el presidente de Chile, Gabriel Boric, dejaron el país sin poder presenciar la ceremonia.
El presidente saliente, Alejandro Giammattei, no se presentó personalmente en el Teatro Nacional para la ceremonia de traspaso e hizo llegar los símbolos institucionales por medio de su secretaria.
«Nunca más la corrupción»
“Nunca más el autoritarismo, nunca más la violencia o la arbitrariedad para mantener agendas particulares. Nunca más se doblegarán las instituciones ante la corrupción y la impunidad”, remarcó Arévalo en referencia a sus principales promesas de gobierno, en un país con profundos problemas de corrupción que, incluso, durante meses dejaron en incertidumbre su posesión, como subrayaron la Unión Europea y Naciones Unidas.
Arévalo de León, un académico de 65 años que simboliza la lucha contra la corrupción, fue investido como jefe del Estado al término de una jornada en la que estuvo en riesgo la cesión de poder debido a que el Congreso saliente demoró de sobremanera algunos procedimientos legales de rutina.
Arévalo de León ganó las elecciones presidenciales de 2023 de la mano del partido progresista Movimiento Semilla, nacido de las manifestaciones contra la corrupción que se registraron en Guatemala en 2015.
Con información de EFE y DW
Foto: Agencia
