Pese a la flexibilizacion de la cuarentena de la COVID-19, este año los consumidores no han mostrado hasta ahora mucho ánimo para celebrar el Carnaval, opinan comerciantes del centro de Caracas. Por eso, se muestran cautelosos en la compra de disfraces para esta temporada.
Refirieron que las ventas en enero estuvieron “fatales” y el interés del público por el Carnaval es bajo.
Encargados de tiendas y bazares del centro de Caracas -especialmente los locales aledaños a la Plaza San Jacinto, donde acuden habitantes de toda la ciudad a comprar disfraces- refirieron que este año adquirieron menos mercancía.
«Comprar disfraces y otros artículos de Carnaval es muy costoso y el retorno rápido de la inversión no está garantizado», contó un consultado.
Otra fuente apuntó que «las ventas están flojas a menos de dos semanas de la celebración del Carnaval».
Precisó que además de adquirir menos trajes, la oferta está dirigida solo a los niños «cero adolescentes y adultos».
Los comerciantes indicaron que los disfraces más solicitados son los de las princesas Disney y los superhéroes, fundamentalmente Spiderman y Batman, seguidos de Superman, Capitán América y Mujer Maravilla.
«Todo está muy caro. Un disfraz no baja de 20 dólares y en una talla pequeña, pues mi hija tiene 4 años», exclamó un ama de casa en la esquina de La Marrón.
En efecto, los precios de los trajes oscilan entre 20 y 40 dólares según la finura y acabado de la confección.
Un fenómeno de este año es la oferta de disfraces usados en mercados de los corotos y ventas de garaje.
En el mercado de los corotos del estacionamiento de la Iglesia de San Bernardino los trajes infantiles costaban este sábado de 3 a 8 dólares, cada uno.
Una vendedora reveló que había vendido los tres disfraces (uno de Spiderman y dos de princesas) que tenía en exposición. En otro puesto, los trajes ya estaban apartados.
Los buhoneros y kiosqueros también ofrecen artículos carnestolendos como papelillos (dos paquetes de medio kilo a un dólar) y máscaras y antifaces a dos y tres dólares la unidad.
Asimismo, venden alas para disfraces de mariposa, ada, ángel y abeja a 3 y 5 dólares.
Las zapatillas, cintillos y leotardos -complementos de cada disfraz- se consiguen a dos, tres y un dólar, respectivamente.
Las coronas individuales con mucha pedrería y otras más sencillas acompañadas de un cetro cuestan dos dólares.
Algunos bazares también ofrecen cotillones de artículos carnestolendos (lenguas de suegra, serpentinas, antifaz, entre otros) a 15 dólares. Las pelucas se consiguen a partir de 3 dólares.
«Estoy vendiendo piezas de existencias del año pasado y el antepasado. Este año compre unos poquitos disfraces, pues el gasto por esa mercancía es muy costoso y la posibilidad de venta muy limitada. La gente ya no compra como antes porque los reales se van en comida», manifestó la encargada de una tienda infantil en Candelaria.
Agregó que la oportunidad de vender disfraces adicionales para las fiestas en las escuelas no se presentó este año por las exigencias de bioseguridad en los planteles.
Un caballero narró: «He recorrido todas las tiendas del centro buscando un disfraz para mí y no hay. Tendré que mandarlo a hacer si consigo una costurera o un sastre».
Este año el Carnaval se celebra entre el sábado 26 de febrero y el martes primero de marzo.
