Los establecimientos comerciales de Caracas, especialmente los del centro de la ciudad, abrieron el miércoles 31 de julio en horario restringido y dentro de una tensa calma.
En zonas caraqueñas -Candelaria, San Bernardino, San José y las avenidas Fuerzas Armadas, Panteón, Lecuna, Universidad y Urdaneta, entre otras- los negocios atendieron al público, algunos con las puerta entreabierta.
En el recorrido se observó que las carnicerías, charcuterías, fruterías y panaderías tenían mayor afluencia de clientes, incluso colas de compradores.
Comerciantes que pidieron guardar sus nombres en reserva aseguraron que las existencias -sobre todo las de productos perecederos y de mucha salida- habían bajado mucho durante la ola de compras registrada los días previos al domingo 28 de julio.
«Estamos a la espera de los proveedores. Teníamos previsto que llegaran el lunes o martes, pero eso no ha ocurrido», contó un consultado.
Los negocios ubicados en las Fuerzas Armadas abrieron el miércoles luego de las protestas de vecinos del sector registradas el lunes y el martes.
Allí, los comerciantes notificaban a los clientes que permanecerían abiertos hasta el mediodía y 2 de la tarde, máximo.
Algunos puestos callejeros también presentaron actividad el miércoles, pero con menos mercancía expuesta ya que esperaban a los proveedores para reponer los productos.
«Solo tengo lechuga, remolachas, cilantro y yerbabuena. El sábado voló la mercancía. Espero reponerla pronto», refirió una vendedora informal en Candelaria.
El dueño de un carrito de perros calientes y hamburguesas reveló que “no había podido abrir el negocio porque no hay pan».
Ausentismo en el trabajo
El paro de transporte público y el cierre de estaciones del Metro de Caracas ocasionó que los trabajadores residentes en puntos distantes faltaran a los puestos de labor.
Esto llevó a que los propietarios y encargados de los negocios asumieran totalmente la atención a los clientes.
«Ni el martes ni hoy (miércoles) vino el personal. Los muchachos viven en Petare y Caricuao y no hay transporte», refirió un comerciante en una bodega del centro este caraqueño.
«Me vine al trabajo a pie desde mi casa en San Agustín hasta Candelaria. Esta mañana no había camioneticas circulando», narró la empleada de una panadería.
Otra trabajadora -habitante de la avenida Lecuna donde el miércoles sí abrieron los comercios- indicó que también debió «patear calle» para llegar al bodegón en las Fuerzas Armadas.
Los comerciantes destacaron que esperan que las aguas vuelvan a su cauce a fin de tener mercancía y personal suficientes para atender a la clientela.
Asimismo, los vendedores reconocieron la paciencia y comprensión mostrada por el público ante la presente situación.
Algunos centros comerciales notificaron a los negocios -allí localizados- la decisión de cerrar el mall a las 2 o 3 de la tarde.
