La situación política en Venezuela ha llegado a afectar no solo la salud mental de quienes residen en el país, sino también de aquellos que se encuentran en el exterior, pero mantienen lazos que los atan a la nación. Por ello, psicólogos, psicopedagogos y psiquiatras han ofrecido herramientas que pueden ayudar a las personas -incluyendo a los menores de edad- a manejar la situación.
Patricia López, psicólogo clínico y cofundadora Centro Caph, explicó que independientemente de la edad, “si son niños o jóvenes siempre se van a ver afectados en términos de incremento en la ansiedad, en el estrés. Pueden alterarse sus ritmos de sueño, el apetito, las rutinas. Y si dentro de la familia hay una división ideológica-política esto genera mucha más tensión”.
Contó que, en estos momentos, tiene «un grupito de adolescentes con los que trabajamos a veces habilidades sociales y uno de los temas que trabajamos justamente en estas semanas ha sido cómo los afecta cómo se sienten y cómo manejamos el tema sociopolítico actual».
La experta aseveró que la emoción más frecuente es rabia y frustración, independientemente de cómo piensen políticamente sus papás, incluso cómo se expresen, cómo piensen ellos de la situación política nacional. Se genera mucha rabia, frustración, estrés y ansiedad por no saber cómo manejar esta ambigüedad como ellos mismos la perciben con respecto al tema político”.
Algunas de las consecuencias de esto, añadió López es que los muchachos pueden presentar problemas para conciliar el sueño, o que su sueño se vea interrumpido, que ocupen mucho tiempo en actividades lúdicas como para desconectarse un poco o bastante de la realidad. “Sin embargo, una vez que termina ese aspecto más placentero pues tienen que volver a insertarse en la cotidianidad y esto vuelve a generar el mismo ciclo de malestar”.
La influencia de los adultos
Asimismo, López señaló que muchas veces los jóvenes se dejan llevar por las expectativas de los adultos frente a la situación políticosocial y esto también les afecta.
“Exponerse a una situación en la que se generan expectativas, posibilidades y que luego no se concreten y luego vuelva a generarse esta nueva ola de expectativas, de esperanza y no se concreten, genera un ciclo que lo que va haciendo es sostener una respuesta de indefensión, como que no podemos hacer nada contra esto porque no nos toca”, sostuvo.
Dijo que los adultos, sin notarlo muchas veces, transmiten emociones, ideas, temores y también prejuicios a los más pequeños. «A lo mejor los chiquitos no saben del tema político, de qué se trata exactamente, pero pueden repetir lo mismo que dicen sus papás y dentro de este repetir lo que dicen también repiten lo que hacen».
Agregó muchas veces las habilidades de los más pequeño no se han desarrollado lo suficiente en relación con la resolución de conflictos, con la forma de hacerlo de la manera más beneficiosa posible para las partes y «lo que dicen los papás a veces pesa muchísimo más que el propio pensamiento del chico”.
López explicó que el hecho de que los familiares adultos demuestren divisiones en cuanto al pensamiento o la forma de actuar frente a la situación que se vive en el país en muchas ocasiones obliga a los jóvenes a tomar partido por uno u otro de los bandos.
Ante ello, según la especialista, “los aspectos que se ven más afectados son los emocionales, la tranquilidad, la seguridad, la confianza y la libertad de expresarse sobre lo que está ocurriendo. Los chicos y los jóvenes tienen el derecho de poder expresar sus opiniones; sin embargo, muchas veces se ven limitados para que eso no genere conflictos y termina siendo conflictivo para ellos no poder expresarse con libertad”.
Herramientas de protección
Patricia López puntualizó una serie de recomendaciones para preservar la salud mental de los niños y jóvenes, que pueden ser tomados en cuenta por los adultos.
- Cuidar de uno mismo.
- No olvidar las rutinas.
- Filtrar la información que llega, tanto en cantidad como en calidad.
- Limitar la cantidad de tiempo que se pudiesen exponer a este tipo de información, cuidarlos y protegerlos.
- No exponerlos a situaciones riesgosas o violentas.
Añadió que el hecho de que los jóvenes y niños tengan derecho a conocer lo que pasa en el país “no significa que tengamos que llevarlos, por ejemplo, a una concentración de esta índole. Siempre que hay estos movimientos de muchedumbre, donde cualquiera podría salir afectado, hay que velar por el cuidado, por la integridad no solo física sino también mental de los más jóvenes”.
Reiteró la importancia de mantener las rutinas de los menores de eadd, pero sin desatender las oportunidades para recrearse. “Hay que incorporar momentos de recreación y esparcimiento, dentro de lo que resulte posible para la familia, para no concentrar toda la atención o la mayor parte de la atención en elementos sociopolíticos. Hay quedisfrutar de actividades que resulten placenteras y refuercen no solo la sensación agradable propia, sino también de la unidad familia,r del grupo que se encuentra bajo esta tensión”.
También es recomendable hacer actividades físicas o deportivas, meditación, relajación y “poder decirle a nuestro cuerpo cuándo y cómo estar tranquilo y reconocer cuándo estamos en tensión. Es conveniente generar actividades lúdicas en familia, en grupo, actividades de mesa, ver una película en casa, compartir momentos agradables, aunque sean breves, pero que puedan ser satisfactorios”.
Para finalizar, López manifestó que “es importante que puedan hablar de lo que piensan, de lo que sienten, sin ser juzgados. Si el adulto que propicia este encuentro no siente o no tiene las herramientas para escuchar, para responder lo que los jóvenes estén diciendo y preguntando, hay que facilitarles ese espacio con alguien que sí pueda oírlos, responderles y ayudarles a canalizar esto que piensan y sienten. Siempre es importante poder tener la apertura para oírlos y poder gestionar esto que están pensando y sintiendo”.
Nueve pasos
Paola Díaz, psicóloga y psicoterapeuta Gestalt, ofreció una lista de nueve pasos a seguir para preservar la salud mental de los niños o niñas y adolescentes en medio del contexto político social que se vive en Venezuela.
- Escucharlos si tienen preocupación y explicarles con un lenguaje digerible lo que sucede, reforzando que están seguros y cuidados. Brindarles contención.
- Estar atentos a sus conductas que pueden hablar de emociones y preocupaciones no expresadas.
- Mantener rutinas en casa que ayuden a preservar la estructura del día y dar seguridad.
- Promover momentos de distracción en familia.
- Cuidar la información que escuchan o ven.
- Invitarlos a mantener el juego o actividades que les permitan expandirse y disfrutar en casa.
- Si nos llegan a ver preocupados o desbordados, explicarle concretamente sobre nuestras emociones, validándolas y gestionándolas efectivamente.
- En cuanto a los adolescentes, podemos mantener un lenguaje más amplio en el que valoremos también sus visiones y su sentir.
- No actuemos luego del desgaste, el poder atender la situación y practicar el autocuidado nos permitirá ser más funcionales y atender el contexto con mayor efectividad.
