Como cada 24 de Julio, desde aquella fatídica mañana de 1994, la sirena volvió a sonar y a las 9 horas 53 minutos ganaron la escena de familiares, allegados y funcionarios, que se hicieron presentes en la sede de la AMIA.
La Asociación Mutual Israelita Argentina es el símbolo de las víctimas del terrorismo más aberrante, hace 23 años la explosión de una bomba truncó el sueño de las 83 personas fallecidas y de cientos de miles de argentinos que se vieron consternados como pocas veces en la historia.
Este 2017 el recordatorio se forjó bajo el lema «23 años de impunidad en la historia de todos»; directivos de la mutual judía entendieron que luego de la dudosa muerte del fiscal Alberto Nisman, encargado de instruir las investigaciones del atentado, la causa AMIA era una causa de la sociedad argentina en su conjunto y el reclamo de justicia ya es un compromiso de todos.
HispanoPost participó de la ceremonia y conoció a una mujer tan particular como reconocida dentro de la colectividad. Lejos de los palacios de justicia, sin ser parte de motivaciones políticas y tan solo por ser parte del dolor, Sara esta comprometida desde el primer día y por la memoria de los caídos de manera absurda, año tras año, es la encargada de repartir los retratos de cada una de las víctimas por las que se exige justicia.
«Mi tradición está en poder recordar a cada uno de ellos de la mejor manera», Sara empezó a formar parte de la familia AMIA, apenas un año después del ataque sin embargo recuerda como si fuera hoy el 24 de Julio de aquel año. «Escuche la explosión mientras organizaba el barts mitzvah de mi hija, juro no olvidar nunca más el dolor que sentí en ese momento» aunque su compromiso va más allá del pasó de los años «la esperanza es lo último que se pierde, estaremos de pie hasta que tengamos justicia».



