Creatividad mexicana lleva la literatura a invidentes

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    Cuando Joaquín Casanova complementaba sus ingresos dando clases, tuvo la oportunidad de asesorar a una vecina invidente. Sorprendido por su capacidad intelectual pero con escasez de materiales académicos en braille, que obliga a muchos a abandonar sus estudios al llegar a preparatoria, se le ocurrió que fabricar un dispositivo que tradujera archivos de texto al alfabeto de los ciegos sería una solución. 

    La idea original unió a un equipo multidisciplinario formado por ingenieros en biónica, comunicación, mercadólogos y comunicólogos, que un año después ya cuentan con el software necesario y se encuentran en el punto de afinar el equipo para dar a los estudiantes ciegos una alternativa económica, que les permita continuar sus estudios y disfrutar de la lectura. 

    MyDot, como bautizaron al proyecto, es una tableta que leerá archivos de texto directamente de una tarjeta de memoria, sustituyendo voluminosos libros en braile y poniendo al alcance del lector obras técnicas o literarias sin necesidad de que se haga una edición especial para personas ciegas.