Desde Trujillo producen fertilizantes orgánicos con recursos obtenidos en la localidad

En un sector como el agrícola, donde la dependencia de los químicos está presente desde el primer momento, un equipo de consultores técnicos produce fertilizantes y controladores de plagas orgánicos seguros para la producción de alimentos y hechos con recursos obtenidos en el estado Trujillo.

La idea de la Fundación para la Agricultura Tropical Alternativa y el Desarrollo Integral (Fundatadi) surgió tanto de la necesidad, debido a lo costoso que se ha vuelto producir en Venezuela, como del querer evitar los efectos nocivos que generan los fertilizantes y pesticidas.

Se ha hecho evidente más que nunca que hay que buscar otra alternativa y esta se encuentra, desde nuestro punto de vista, en el uso de bioinsumos que se pueden preparar con los mismos productores y con recursos que se obtienen en la localidad”, dice Jorge Gámez, encargado de la línea de producción de biofertilizantes.

Aunque la iniciativa en la teoría suena bien, en la práctica se enfrenta a un entorno donde el pensamiento líder es que no es posible producir sin incluir grandes cantidades de químicos. Sin embargo, quizá para el asombro de quienes consideran que no se puede, se alza el hecho de que estos productos en septiembre se convirtieron en uno de los cuatro emprendimientos venezolanos de Innovation Eco -programa de incubación para emprendimientos e innovación ecosocial del Programa de Pequeñas Donaciones (PPD) del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (FMAM) y del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Elaborando biofertilizantes

La manera en la que este grupo de consultores técnicos pasó del “ejercicio teórico”, como definen el desarrollo de la idea de cómo hacer biopreparados para la agricultura. a la realidad fue la experiencia.

Fundatadi se creó en 1996 y desarrolla actividades ininterrumpidamente desde el año 2000. El equipo está dirigido por Régulo Briceño y lo conforman personas que creen que es posible crear un modelo productivo más amigable con el ambiente y más responsable, entre ellos están Luis Cañizalez, Jorge Gámez, Carmen Barrios y Feryenyth Núñez.

Equipo de Fundatadi

“En esta área ya habíamos incursionado a manera de experiencia local con productores agrícolas de escasos recursos económicos y también mediante nuestro trabajo como consultores técnicos perfilamos que era posible hacerlo. A manera piloto usamos algunos de nuestros controladores y producimos biofertilizantes en proyectos apoyados por el PPD en Venezuela. Ellos nos sugirieron formar parte del programa de capacitación para eco emprendedores realizado en el Impact Hub Caracas. Allí vimos la posibilidad de hacer todo esto posible y comenzamos”, relata Gámez.

Si bien en un inicio estaban enfocados en los productores agrícolas de cultivos de ciclo corto y perennes, progresivamente sumaron a dueños de viveros, paisajistas y jardineros. Sin olvidar que la semilla de esta idea surgió para hacerle frente a un modelo de producción agroindustrial tradicional “muy cuestionado por su consumo de energía, desechos que produce y el uso de recursos que lo hace insostenible”, acota.

Los biofertilizantes y los biocontroladores

Gámez explica que la línea de bioinsumos creada comprende dos categorías: la de biofertilizantes y la de biocontroladores. “Los fertilizantes orgánicos líquidos se obtienen de un proceso de fermentación en biodigestores, donde sucede todo el proceso. Mientras que los biocontroladores requieren unas condiciones de laboratorio donde se manejan los inóculos de manera segura para que garanticen su calidad y efecto”, destaca.

La producción está ubicada en la comunidad de El Corozo, en el estado Trujillo. En ella establecieron una red de parcelas demostrativas con el cultivo de café, en donde se registra y se sistematiza los efectos de la aplicación de estos productos, siendo validado por los mismos productores.

“En la línea de biofertilizantes estamos elaborando microorganismos eficientes. Este producto favorece a la planta con disponibilidad de nutrientes presentes en el suelo y promueve la actividad microbiana en el mismo. Además, hay producción de caldos minerales que sirven en el control de hongos y de insectos que afectan los cultivos. De ellos obtenemos también una pasta cicatrizante que sirve para cubrir y proteger  las siembras cuando se podan o son atacadas por hongos”, agrega el encargado de la producción de biofertilizantes.

Explica que la línea de biocontroladores está conformada por el Trichoderma harzianum que es “un hongo antagónico” que controla los hongos patógenos en el suelo y favorece el enraizamiento, por lo que es ideal para la fase de semilleros y producción de plántulas. También hacen uso de la Beauveria bassiana, hongo entomopatógeno con la capacidad de enfermar a los insectos que afectan los cultivos, y el cual es utilizado con frecuencia en el control de la broca del café.

Además de producir, capacitan a productores

Además de los productos que ofrecen, Gámez indica que al equipo “este trabajo no solo comprende el hacer bioinsumos, también contempla fortalecer las capacidades de los productores para que se formen en el manejo de prácticas agroecológicas, que favorecen la conservación de sus recursos y en consecuencia aumentan la producción y mejoran la calidad de vida”.

Por esta razón, la producción actual está destinada a los productores que están participando de la iniciativa del PPD en Venezuela, los cuales trabajan el café y que “están siendo afectados no solo por la falta de fertilizante, sino también por ataques de enfermedades que comprometen seriamente la producción de su cultivo que es el sustento principal de sus familias”.

Producir alimentos “se ha hecho más costoso para todos, sobre todo para los pequeños productores para quienes la agricultura es su medio de vida y sustento”, dice Jorge Gámez, al enfatizar que los programas de apoyo del Estado son “insuficientes y no responden a esta realidad”. Por eso trabajan en impulsar esta iniciativa que ante el cambio climático exige un cambio en la agricultura .

“Todo el sistema de producción de alimentos se está moviendo a ser más eficientes y amigables con el ambiente, y en ser más seguros para los productores y para los consumidores. Un sistema donde las relaciones productivas son más equitativas”, puntualiza.

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Abigail Carrasquel
Periodista venezolana

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