“El desempleo en la construcción nunca fue tan alto: 95% en la empresa privada y 75% en el sector público”

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El bienestar económico y social de un pais está directamente asociado a  la actividad de la construcción, debido a la cantidad de empleos directos e indirectos que genera ese sector. Sin embargo, en Venezuela esa condición  fue abruptamente interrumpida por las malas políticas económicas de las administraciones de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, advierte William Lizardo, presidente de la Federación Nacional de Trabajadores de la Construcción.

Señala que actualmente no hay ninguna obra pública grande en ejecución -pese al anuncio de Maduro de que en 2021 el motor 10 (la construcción) de la economía sería objeto de una gran reactivación. Mientras tanto, el sector privado trata de sobrevivir a la falta de proyectos. «El desempleo en la construcción nunca fue tan alto: 95% en la empresa privada y 75% en el sector público», asevera el directivo de Fetraconstrucción. 

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Lizardo comenzó a trabajar en la construcción a los 18 años de edad como obrero de «pico y pala» en la década de 1970, cuando también arrancó su carrera sindical.Recuerda que entonces había pleno empleo y muchas oportunidades en Venezuela, lo cual le permitió trabajar de día y estudiar de noche en la Universidad de Carabobo, de la cual egresó como licenciado en Administración.

Asimismo, fue integrante del equipo de voleibol de ese estado y de la selección nacional universitaria en esa disciplina deportiva. En 2014, vivió en carne propia la violencia sindical con un tiro en la región  intercostal derecho de entrada y salida proveniente de un arma 9 mm.»Esas tensiones han bajado por la caída de la actividad y el entendimiento entre las federaciones independientes y bolivarianas. Estas últimas entendieron finalmente la necesidad de luchar unidos por los derechos de los trabajadores frente a los nuevos actores patronales que irrespetan esos derechos: los militares y los enchufados del oficialismo», destaca el dirigente sindical. 

Insiste en que los salarios en Venezuela son muy bajos, incluso los 9,46 bolívares diarios que ganan los trabajadores de la construcción luego de la firma del acta de homologacion salarial del sector el 7 de septiembre en el Ministerio del Trabajo.

A su juicio, las autoridades de la Confederación de Trabajadores de Venezuela deben renovarse además de la rendición de cuentas de la actual directiva de la CTV.

-Empresarios y sindicatos aseguran que la industria de la construcción está muy mal.

– La crisis económica de Venezuela, producto de las políticas desacertadas de las administraciones de Hugo Chávez y Nicolas Maduro, derribó la industria de la construcción y su alta capacidad de empleo rápido y productivo. El desempleo en la construcción nunca fue tan alto: 95% en la empresa privada y 75% en el sector público. El contrato colectivo de la construcción pasó de 1,2 millones a 400.000 trabajadores amparados que por la falta de empleo están vendiendo cualquier cosa en la economía informal. El sector construcción es uno de los principales indicadores de crecimiento o de caída de la economía y, lamentablemente, esto último se da en Venezuela.

-¿El éxodo de venezolanos huyendo de la crisis ha tocado a los trabajadores de la construccion?

-Por supuesto. Muchos de los trabajadores  amparados por el contrato colectivo se fueron del país y ganan buen dinero en Chile, Colombia, Ecuador o las islas del Caribe. Por ejemplo, 80% de los operadores de maquinaria emigraron. Lo grave es la pérdida de la mano de obra calificada, pues Venezuela se queda sin esa gente y la formación del relevo es muy lenta por no decir inexistente debido al cierre de centros del Instituto Nacional de Capacitación Educativa (Ince).

-Ahora se llama Inces.

-A las siglas le agregaron una s de socialista. Sin importar el nombre, la institución necesita cambiar su orientación política ideológica y dedicarse a la formación y capacitación para el trabajo. En nuestro sector hacen falta los cursos de mecánico diésel, cabilleros, plomeros, albañilería y topografía entre otros oficios.

-Un problema muy grave ha sido la violencia de los sindicatos a partir de 2000. 

-La OIT (Organización Internacional del Trabajo) se preocupó mucho por esta situación y la impunidad de los autores, en lo que la acción de los tribunales venezolanos deja mucho que desear. Son decenas de trabajadores y sindicalistas asesinados y los responsables ni siquiera van a juicio. Yo mismo fui objeto de esa violencia en 2014, cuando recibí un tiro con entrada y salida en el intercostal derecho proveniente de un arma 9 mm. En el hecho falleció Ramón Jiménez, presidente del Sindicato de Trabajadores de la Construcción de Barinas. Hicimos la denuncia junto con Provea ante la Fiscalía y hasta hoy eso se quedó así.

-¿Qué causó esa violencia? 

-El discurso de Chávez de que iba a convertir a la CTV y sus federaciones y sindicatos afiliados en polvo cósmico. En esa dirección, el oficialismo aupó la creación de organizaciones sindicales paralelas que fueron permeadas por grupos violentos y el hampa común. Eran las llamadas mafias sindicales que se apoderaban violentamente de los cupos de empleo en las obras de los sectores público y privado. Esas tensiones han bajado por la caída de la actividad y el entendimiento entre las federaciones independientes y bolivarianas. Estas últimas se dieron cuenta finalmente de la necesidad de luchar unidos por los derechos de los trabajadores frente a los nuevos actores patronales que  irrespetan esos derechos: los militares y enchufados del oficialismo, quienes ahora ejecutan centros comerciales y bodegones, las pocas obras de construcción existentes en el país. En cuanto a las bandas hamponiles coleadas en los sindicatos, sus integrantes son abatidos porque ya no sirven a los intereses del oficialismo. 

-Maduro anunció la reactivacion en 2021 de la construcción o décimo motor de la economía. 

-Ese motor está apagado. De las grandes obras ninguna se está ejecutando. La Misión Vivienda llegó hasta 2007 y desde entonces cada vez que hay elecciones una que otra vivienda es armada dentro de los esqueletos de las estructuras vacías como las de Fuerte Tiuna. Venezuela tiene un déficit de 3 millones de viviendas y la solución pasa por incorporar al  sector privado de la construcción con reglas claras del juego, seguridad jurídica y el respeto a la propiedad privada. También hay que mejorar el ingreso de los venezolanos para que puedan tener vivienda  propia.

-¿Cómo una población  tan empobrecida puede tener techo propio?

-Lo prioritario es crear empleos productivos y  decentes, con salario suficiente para cubrir todos los gastos de los trabajadores y sus familias. La Constitución dispone que el trabajador gane un salario que le  permita adquirir la canasta básica. Con buenos sueldos, la banca podrá financiar los préstamos para la adquisición de viviendas, cosa que no ocurre ahora porque el salario se va en comprar comida.

-Las cámaras y las organizaciones sindicales de la construcción firmaron el 7 de septiembre un acta de homologacion salarial.

-El salario de los trabajadores se fijó en 9,45 bolívares diarios, lo cual luce superior al salario mínimo nacional de 7 bolívares mensuales. Pero no nos engañemos, ese monto no es suficiente frente a la hiperinflacion. Los trabajadores de la construcción tienen que comer mucho porque su labor requiere mucha fuerza física. La actividad de la construcción es la más riesgosa en el área de seguridad y la salud laboral, y los trabajadores sufren mayor desgaste y enfermedades ocupacionales. Por ello, estamos planteando llevar a 55 y 50 años la edad de la jubilación para los trabajadores y trabajadoras, respectivamente.

-Actualmente sectores sindicales exigen la legitimación de las autoridades y la rendición de cuentas por parte de la directiva actual de la CTV. 

-Esto hay que hacerlo y no retrasarlo más, pero sin perder de vista los obstáculos de las imposiciones del Consejo Nacional Electoral, el Tribunal Supremo de Justicia y ciertos artículos de la Ley Orgánica del Trabajo que afectan la independencia de las organizaciones sindicales, violando el convenio 87 de la OIT sobre libertad sindical.

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