El gobierno de Nicolás Maduro rechazó la nueva alerta de viaje emitida por el Departamento de Estado de Estados Unidos el pasado lunes 12 de mayo, en el que advierte a sus ciudadanos sobre “el peligro extremo” de viajar o de vivir en Venezuela, debido al “riesgo de detención injusta, tortura, terrorismo, secuestros, represión política y colapso generalizado de los servicios básicos”.
“Venezuela rechaza de forma categórica la nueva alerta de viaje emitida por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, un acto hostil cargado de cinismo, racismo y propaganda política, que busca alimentar la campaña de agresión permanente contra nuestro país”, indicó en un comunicado la administración de Maduro.
También advirtió que mientras Estados Unidos “intenta desacreditar a Venezuela con acusaciones infundadas, es el propio gobierno estadounidense quien secuestra, encarcela y desaparece a migrantes, incluidos niños venezolanos como Maikelys Antonella Espinoza Bernal, retenida en su frontera sur sin justificación ni respuesta oficial, con el claro objetivo de utilizarla como rehén política en favor de la ultraderecha venezolana”.
En el comunicado se señala, además, que “Estados Unidos carece de autoridad moral para hablar die derechos humanos. Las imágenes de niños en jau las, madres separadas de sus hijos, deportaciones arbitrarias y centros de detención que recuerdan campos de concentración siguen estremeciendo al mundo. A ello se suman leyes racistas, brutalidad policial y crímenes contra trabajadores venezolanos, como los secuestrados en El Salvador, sometidos a tratos inhumanos”.
Y concluye asegurando que la alerta “no busca proteger a nadie: es una herramienta de guerra psicológica y desinformación, parte del libreto intervencionista de Washington y sus lacayos locales”.
