Luis Vicente León: «Mientras menos públicas han sido las negociaciones, más avance han tenido»

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Luis Vicente León es un hombre que permite que su curiosidad fluya para luego entrar en etapas de reflexión. Se puede descubrir en él su eterna lucha por entender los por qué, las razones, las profundidades de los comportamientos del ser humano, la racionalidad detrás de las decisiones. Sus análisis no son aptos para radicales o polarizados. De hecho, revelar los resultados de sus investigaciones le ha valido más de un detractor a lo largo de la vida.

Sabe que la sociedad venezolana, como todas, está llena de matices que hay que conocer para entenderla. Se muestra optimista por el avance de las negociaciones con miras a la reinstalación de la mesa de México. Nos habla del interinato como lo que fue: solo una simbología; de un Nicolás Maduro con muy poca aceptación y del clamor de la gente porque se le mejoren sus servicios públicos. Si habrá o no un nuevo presidente en 2024 solo se arriesga a decir que todo depende de la química y la esperanza que alguien distinto a Maduro despierte en las personas, y ese líder puede venir de cualquier lado.

Los análisis de Luis Vicente Lreón no son aptos para radicales o polarizados: revelar los resultados de sus estudios le ha valido más de un detractor / Fotos: Raúl Romero
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-¿Cómo debe interpretarse el canje de los llamados narcosobrinos por los ciudadanos estadounidenses?

-Como se deben interpretar todos los canjes que ha hecho Estados Unidos a lo largo de su historia. Ese país siempre ha estado dispuesto a presionar al máximo e incluso hasta planear una guerra para liberar a sus prisioneros. Los términos de este intercambio forman parte de una estrategia que puede resultar antipática; sobre todo, cuando tienes que incorporar a personas que quizá, según algunos criterios, no lo merecen.

Pero estas liberaciones están basadas en el bien mayor, que es un concepto que se incluye dentro de la legislación de Estados Unidos… Quizá las personas no entienden el por qué se incurre en algo que puede ser antiético, pero es por un bien mayor. Un ejemplo es cuando secuestran a un niño y los padres pagan el rescate. Obviamente se está incurriendo en algo antiético al pagar a los secuestradores, pero es para lograr la liberación de un menor. No se puede atacar al papá por haberle pagado al secuestrador.

-¿Esta acción de Maduro y de Biden no es más bien un acto de egoísmo en el que se dejaron a un lado, por ejemplo, a los presos políticos?

-Yo creo que el proceso de negociación de los presos políticos es paralelo a la negociación -por cierto, en estos momentos está viva y muy activa aun cuando no es pública- para atender los temas humanitarios y petroleros y que, además, buscan mejorar la vida de la población. En la práctica, Estados Unidos tiene muchos intereses y negocian en función de estos.

No puedes culpar a Biden por salvar a un americano y no sobreponer el tema humanitario venezolano. Él tiene intereses muy específicos que incluyen, además de liberar a sus ciudadanos detenidos, el proveer de energía a su país y si para ello Estados Unidos debe cambiar su posición tradicional hacia Venezuela, pues no es criticable. Este canje sin duda facilita las negociaciones siguientes, porque las partes comienzan a entender que pueden resolver algunos temas específicos. El hecho de que haya una negociación bilateral amplia la capacidad de abrir paso a otros acuerdos.

-El interinato manejaba las relaciones directamente con Estados Unidos, pero este acuerdo Biden-Maduro lo dejó por fuera. ¿Se quebró ese monopolio diplomático de Guaidó-López-Vecchio?

-Yo creo que ha habido un cambio a lo largo del tiempo y el interinato ha ido perdiendo representatividad primero en América Latina, luego con Europa, aunque sigue contando con el reconocimiento de Estados Unidos. El gobierno interino, junto con las figuras de Juan Guaidó, Leopoldo López y Carlos Vecchio, sigue siendo muy importante en el debate interno de Estados Unidos, aunque saben que su fuerza no es la misma. Tanto es así que han soportado la negociación en México dentro de la Plataforma Unitaria y no como gobierno interino. La oposición es mucho más que ese gobierno interino, hoy en día es un grupo colegiado. Eso no quiere decir que el interinato no tenga aún representatividad por parte del Congreso de Estado Unidos, pero eso será un debate grande que se dará en ese país en los próximos meses.

-¿Percibe que hay un mejor ambiente para que haya una reinstalación de la mesa de negociación en México?

-Sin duda. Ese proceso en efecto ha avanzado con respecto a lo que habíamos esperado. Paradójicamente, mientras menos públicas han sido las negociaciones, más avance han tenido. Las negociaciones son un reconocimiento de que tú no puedes resolver el problema de otra manera… Antes habían fracasado porque eran demasiado públicas y tenías demasiados enemigos. Algunos de ellos las han estado bloqueando porque no les interesa -aunque se resuelva el problema- perder poder y que otros en el futuro puedan sustituirlos en el control político del país.

-¿Ha comenzado a ser Gustavo Petro un player importante en el ajedrez venezolano?

-Sí, por supuesto. Es como el toque final porque toda América Latina se comenzó a mover a la izquierda antes que Petro. Claro, hay diferencias e intensidades porque no es lo mismo Boric en Chile que Fernández en Argentina. En realidad, estos factores de izquierda ven la necesidad de que Venezuela se reincorpore a la región. La izquierda parte de la premisa de que si en Venezuela hay un problema no puedes abandonar el país y quitar consulados y embajadas, sino todo lo contrario. Debes convertirte en un espacio que permita buscar soluciones a ese problema. Petro pertenece a ese movimiento de América Latina y siendo un vecino tan importante se convierte en actor fundamental para la incorporación del gobierno de Venezuela a la región.

-¿Es el interinato un obstáculo para la transición en Venezuela?

-El interinato fue un mecanismo de simbología política para liderizar la lucha por el cambio y para entonces había expectativas de qué podía ocurrir en el corto plazo. Era una vía de incorporar a la oposición y a las fuerzas internacionales en ese proceso, pero no había control de territorio. La palabra gobierno viene del griego y significa “el que controla el barco” y al final es Maduro quien control ese barco y eso nunca dejó de ser así.

El gobierno interino no podía emitir pasaportes, resolver problemas económicos, controlar las cárceles y poco a poco se fue debilitando y fue perdiendo su conexión popular. Guaidó tenía 61% de respaldo popular en 2019, hoy en día tiene menos de 20%; es decir, perdió dos tercios de su soporte popular. En 2019 la esperanza de cambio para sacar a Maduro era de 46%, hoy en día es apenas 9%. Cuando perdiste la esperanza, perdiste la representatividad y no unificas a la propia oposición.

De hecho, los partidos principales del G4 están agotados del concepto del gobierno interino y es probable que planteen un cambio de esa situación y ya lo han dicho públicamente. El gobierno interino tiene que ser revisado y aunque Estados Unidos le mantenga su apoyo, tiene que buscar al resto de la oposición para poder avanzar en logros concretos.

-Pareciera que hay un divorcio entre los ciudadanos venezolanos y los líderes políticos. ¿Esta apatía puede quebrarse con miras a las presidenciales de 2024?

-Hay un divorcio entre el liderazgo político y la población y esa situación se nota más en los venezolanos que viven en el país que en los que viven afuera. La población venezolana interna es muy pragmática. De allí que 77,8% cree que las sanciones petroleras, financieras y económicas no funcionan y que tienen que ser cambiadas. Y más de 80% de la población cree que el gobierno de Maduro, la oposición y Estados Unidos tienen que concretar una negociación política para resolver los problemas de infraestructura, salud, alimentación, créditos internaciones y de producción petrolera…

La oposición respondió más a los deseos de los venezolanos fuera del país que a los que estaban dentro del país. Y esa población tiende a ser más radical porque se tuvo que ir en contra de su voluntad y no es algo que atañe solo a los venezolanos, ya ha pasado muchas veces; así fue con los españoles, iraníes. En el exilio automáticamente te radicalizas… Creo que el liderazgo venezolano empieza a entender que si no conectas con la población en Venezuela no vas a ningún lado.

«El sector privado ha ido constituyéndose como una alternativa para soportar a la economía y ese es el sector que te da esperanza de equilibrio y crecimiento», afirma León

-Venezuela va a continuar mostrando signos de rebote en su crecimiento este año, pero menor al esperado. ¿El IGTF es responsable de esto?

-Es uno de los responsables. En realidad, es como una muestra de algunos intentos de regresar puntualmente a la política gubernamental. En efecto, genera un problema que son los incrementos de costos que reducen la demanda. El impuesto no es 3%, eso es mentira porque un producto final puede terminar incrementándose 9%. La razón tiene que ver con que se paga durante toda la cadena; es decir, desde que se despacha hasta que lo adquiere el consumidor y eso para una sociedad tan empobrecida como la nuestra pesa mucho.

Pero, además, viene acompañado de la decisión de impedir las transferencias interbancarias, que era el producto más exitoso del mercado para aliviar la incapacidad del bolívar de servir como una moneda de intercambio, de reserva de valor o de accountability. Al final, lo que has logrado es masificar las operaciones en divisas informales en el país… Con esta medida no solo se impone romper con la operatividad de la empresa, sino también la confianza.

-Hay quienes dicen que Venezuela sí se está arreglando, pero es gracias al aporte privado. ¿Qué sugieren los estudios?

-Yo de verdad no creo haber oído a nadie decir que Venezuela se está arreglando. Al único que he escuchado es al gobierno. En realidad, lo que los analistas han dicho es que ha habido una mejora en la situación económica del país y es cuando los críticos comienzan a atacar a los analistas. Es más bien un concepto abstracto, porque cómo coño se va a haber arreglado un país que perdió 75% del PIB y lo que creció fue 8%. Para que lo recuperes al nivel de 2013 tendrías que crecer 400% al año. Al ritmo actual necesitarías dos décadas. Lo que sucedió fue que detuviste la caída.

Ahora bien, lo que sí es cierto es que el sector privado ha ido constituyéndose como una alternativa para soportar la economía y ese es el sector que te da esperanza de equilibrio y crecimiento. Actualmente, el sector privado cuenta con la evaluación positiva más alta dentro de la población con 68%. Está por encima de la Iglesia, que tiene 61%. La oposición, por ejemplo, está en 20% y el gobierno tiene menos de 18%.

-¿Por qué a los analistas internacionales les cuesta tanto leer la realidad venezolana e interpretar los cambios?

-También es verdad que somos raros, es una economía llena de loqueras y desequilibrios y de otras cosas que tampoco se ven con facilidad. A mí me gusta un libro que se llama “The signal and the noise”, de Nate Silver, en el que se plantea que el gran reto del análisis de entorno es cuando se logra separar los ruidos de las señales y para ello tienes que conocer muy bien ese entorno, porque el ruido es lo que más se oye. Además, como muchos de esos analistas no están en Venezuela lo único que escuchan es ruido.

-Si tuviera que enumerar tres cambios fundamentales en Venezuela en los tiempos post pandemia, ¿cuáles serían?

-El primero es el incremento importantísimo en el precio y volumen del petrolero de 350 mil barriles a 750 mil barriles aproximadamente; es decir, más del doble. Adicionalmente, en marzo de 2020 tenías un precio de 7 dólares por barril y hoy la cesta venezolana puede estar en 80 dólares el barril.

El segundo es la acción del gobierno. Ni la oposición ni la política internacional lograron su objetivo de provocar un cambio de gobierno, pero sí se logró que el gobierno cambiara. La crisis severa y la escasez de recursos y las presiones internacionales lograron que el gobierno de Maduro se abriera en lo económico. Ahorita no hay ningún empresario preso poque hay colas en sus farmacias, en 2020 sí había. Antes te metían preso por operar en dólares, hoy tienes libertad de precios. Se ha cesado en la hostilidad hacia el sector privado. Hace unos años era imposible imaginarse que íbamos a terminar negociando con Estados Unidos y no solo me refiero a los presos, sino a la política petrolera.

-¿Cuáles son las necesidades más urgentes que la gente clama que sean atendidas según los estudios de opinión?

-Cuando preguntamos a la población que es lo que debería negociarse en México si oyes los políticos te dicen que una elección transparente. La gente también quiere esto, pero primero quiere que se negocien los problemas de infraestructura como el agua, la luz, la salud, la alimentación. En segundo lugar, se dice que hay que buscar mecanismos para abrir el financiamiento a Venezuela y así obtener recursos. En tercer lugar, te dicen que se requiere una activación de la petrolera para que se logre la reinversión del país en el mercado.

-¿Hay esperanzas de que Venezuela tenga un nuevo presidente en 2024?

-La política es absolutamente relancina, por lo que todo puede pasar. La respuesta puede ser perfectamente: ¡Claro que sí!, porque en política no hay nada seguro. Nunca sabes dónde salta la liebre y por eso es tan importante la participación política, incluso cuando no hay esperanzas. Si hablamos de probabilidades, a menos que ocurra un cambio dentro de la oposición en cuanto a propuesta y liderazgo es poco probable que ocurra… La oposición no es necesariamente la institucional, sino la que se opone a Maduro.

Ahora bien, la unificación opositora puede verse como un acuerdo entre partidos para elegir a un candidato único o por un proceso de primarias que construye a un candidato. Pero también está la unificación natural o espontánea y que ocurre aunque haya 100 candidatos. Es cuando la población se unifica en torno a un candidato que le da química y le brinda esperanza y ese puede venir de cualquier lado. Por eso la esperanza de cambio existe y por eso no puedes abandonar y perder la oportunidad de está allí cuando se presenta realmente la opción.

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