A finales de septiembre ocurrió un hecho sin precedentes. Más de 600 empresas, incluidas muchas de las más grandes del mundo, pidieron en unísono a los países del G20 que acuerden colectivamente fortalecer sus objetivos climáticos nacionales para reducir a la mitad las emisiones para 2030 y poner fin al apoyo a la energía del carbón.
La solicitud, realizada a través de una carta, fue hecha pública un mes antes de que los líderes del grupo se reúnan en Roma y comiencen las conversaciones climáticas de la COP26.
Esto, tras la alarmante advertencia hecha en febrero de este año por la Organización de Naciones Unidas: el planeta se enfrenta a una triple emergencia medioambiental ligada al cambio climático, la contaminación y la pérdida de la biodiversidad, y las tres suponen una seria amenaza para la humanidad.
“El mundo está incumpliendo sus compromisos de limitar los daños ambientales”, concluye el informe presentado ese día por António Guterres, secretario general de la ONU, y el cual fue liderado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (Pnuma).
El objetivo del estudio fue actualizar y sintetizar la información científica generada en los últimos años sobre los principales desafíos medioambientales a los que se enfrenta el planeta debido a la acción del hombre.
Lo más graves, según el estudio, es que la Tierra se encamina hacia un incremento de la temperatura de al menos tres grados respecto a los niveles preindustriales; más de un millón de especies de animales y vegetales del mundo están en un peligro de extinción; y las enfermedades vinculadas a la contaminación causan cada año unas nueve millones de muertes prematuras. Y como si fuera poco “la degradación ambiental está impidiendo los progresos hacia el fin de la pobreza y el hambre”.
Además, los autores del informe alertan que la trayectoria actual de las emisiones de gases de efecto invernadero lleva a un incumplimiento claro del Acuerdo de París contra el cambio climático, que busca limitar el incremento de la temperatura media a entre 1,5 y dos grados. “Estamos destruyendo el planeta. La prosperidad de la humanidad está en riesgo”, resumió ese mismo día Inger Andersen, directora ejecutiva del Pnuma.
Así que esta alerta, que es un “código rojo para la humanidad”, llevó a esas más de 600 empresas, que representan más de 2,5 mil millones de dólares en ingresos y emplean a más de 8,5 millones de personas en todo el mundo, a suscribir la carta abierta dirigida a los líderes del G20. Los firmantes, entre los que están Unilever, Netflix, Volvo Cars, Iberdrola y Natura & Co, abarcan sectores que van desde energía y transporte hasta moda y construcción.
Estas compañías están instando a las economías más grandes del mundo a cumplir el compromiso existente de 100 mil millones de dólares en financiamiento climático anualmente para los países en desarrollo, a poner fin a los subsidios a los combustibles fósiles para 2025 y fijar un precio al carbono.
También piden ampliar la electrificación del transporte y la energía renovable en todos los sectores, incluida la eliminación de las barreras a la compra corporativa de electricidad 100% renovable para «permitir a las empresas ir más rápido en su transición a energías limpias”.
“Nuestras empresas reconocen los beneficios de la acción climática (…) Las decisiones políticas correctas que se tomen hoy pueden impulsar más inversiones y estimular las decisiones comerciales a favor de las soluciones climáticas en los países del G20″, dijeron las empresas que suscriben la carta, la cual fue coordinada por We Mean Business Coalition.
Alan Jope, director ejecutivo de Unilever, fue muy claro al respecto: «Se acaba el tiempo para mantener 1,5 grados al alcance. El sector privado ya está tomando medidas audaces, ya que el caso de negocios para economías resilientes y netas cero es muy claro. Pero solo podemos llegar allí si los gobiernos establecen objetivos climáticos ambiciosos”.
Y realmente es urgente. Además del alarmante informe del Pnuma, un análisis reciente del Climate Action Tracker, citado por We Mean Business Coalition, reveló que ningún país del G20 está actualmente en camino de contener el calentamiento global hasta el objetivo de 1,5ºC. “Los países del G20 representan aproximadamente el 90% del PIB mundial y casi el 80% del comercio mundial y las emisiones de gases de efecto invernadero”, dice el estudio.
Así que es crucial tomar medidas desde ya, sin más demora. Por eso el llamado de acción política hecho por las empresas es el mayor y más ambicioso que se ha realizado hasta ahora. Un trabajo conjunto entre gobiernos y compañías puede llevar a una transición del sistema energético para ayudar a construir un futuro resistente y libre de carbono.
Y como bien dijo el presidente y director ejecutivo de Asics, Motoi Oyama, “creemos que para que las personas logren una mente sana en un cuerpo sano, necesitamos una tierra sana”
