A cinco años de un triunfo electoral que le dio la mayoría calificada de la Asamblea Nacional a la oposición venezolana con 112 diputados frente a 55 del Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV), el panorama actual no podría ser más diferente al de diciembre de 2015 y la razón es que desde esa derrota Nicolás Maduro decidió no perder otra elección.
El gobierno decidió no perder desde esas parlamentarias y hay que recordar que fueron muy costosas para el régimen de Maduro. Les obligó a cruzar al terreno autoritario, gran línea roja que hizo que el mundo viera que estamos en un gobierno que no es democrático. En función de eso han tenido una política electoral en la que no respetan las reglas del juego, afirmó el politólogo Fernando Spiritto.
En los meses previos a las elecciones legislativas de 2020, que tendrán lugar este domingo 6 de diciembre, se modificaron, desde poderes controlados por el Ejecutivo, la cantidad de diputados a conformar la nueva Asamblea Nacional, se intervinieron partidos políticos, hubo cambios a destiempo en el procedimiento, se amenazó a la población y hasta los días previos a los comicios hubo poca información por parte del Consejo Nacional Electoral (CNE).
Daniel Santolo, especialista en sistemas y procesos electorales de la Universidad Central de Venezuela, aseguró que si hablamos de irregularidades, en Venezuela siempre las ha habido.
¿Cuántos diputados se elegirán?
A finales de junio, Indira Alfonzo, nombrada por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) como la presidenta del Consejo Nacional Electoral, anunció que los escaños a elegir aumentarían de los 167 establecidos a 277. Explicó que la decisión fue tomada por el aumento poblacional del país, a pesar de que más de 5 millones de venezolanos han migrado en los últimos años.
Alfonzo indicó que Venezuela tiene una población de más de 32 millones de habitantes, basándose en las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) y del CNE. Sin embargo, los datos de la más reciente Encuesta de Condiciones de Vida (Encovi) indican lo contrario: disminuyó a consecuencia de éxodo y se ubica en 28 millones de personas.
Toman medidas como el aumento de diputados sin ninguna razón legal. La modificación de las leyes la convirtieron en una constante y los cambios al procedimiento electoral se hicieron con menos de seis meses de anticipación, violando la reglamentación, explicó Spiritto, director de postgrado de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Católica Andrés Bello.
¿Una oposición a la medida?
Los partidos opositores como Acción Democrática (AD), Voluntad Popular (VP) y Primero Justicia (PJ) fueron intervenidos por el TSJ y sus tarjetas (colores, logos y tipografía característicos) entregadas, en algunos casos, a militantes que habían sido expulsados de los partidos.
A través de las sentencias 71, 72 (15 y 16 de junio) y 77 (7 de julio) la Sala Constitucional desconoció las directivas de Acción Democrática, Primero Justicia y Voluntad Popular, y resolvió reemplazarlas por juntas ad hoc presididas por dirigentes cercanos al gobierno de Nicolás Maduro, enfatizó Acceso a la Justicia. A las semanas siguientes la lista se alargó con el partido Nuvipa y otrora aliados del gobierno de Maduro, Patria Para Todos (PPT) y Movimiento Tupamaro.
La oposición que se verá en estas elecciones es una oposición a la medida, una oposición que el gobierno levantó y prácticamente resucitó al tomar individuos que estaban de salida y pertenecían al pasado de la política venezolana y los volvió interlocutores, dijo Spiritto. No creo que vayan a tener libertad alguna, van a tener un espacio fijado y delimitado por el régimen. Por lo tanto, de esa oposición no espero absolutamente nada, agregó.
Sin embargo, Santolo indicó que el peso de los diputados tanto del gobierno como de la oposición democrática lo dará la participación electoral. Si el pueblo se decide a votar y aplica el voto castigo, podríamos tener una Asamblea más plural y sin mayoría del gobierno. Pero si la prédica de la abstención logra su objetivo, el gobierno retomará la asamblea al igual que en 2005 y seguirá en su proyecto hegemónico de control total del Estado, expresó.
Hace 15 años la oposición no participó en las elecciones legislativas por falta de garantías, este año se repite la historia. De ocurrir lo mismo de 2005, cuando el gobierno tomó la Asamblea Nacional con menos de 20% de los votos, estaríamos entregando la elaboración de las leyes por cinco años más, algo que nos retrocedería 15 años en la lucha política por el rescate de la democracia. Y, a pesar del ínfimo porcentaje, no podríamos usarlo como excusa para decir que la Asamblea es ilegítima, ya que nuestra Constitución en ninguna parte pide un mínimo de participación, explicó Santolo.
¿Un poder electoral que no informó?
Este año las parlamentarias cuentan con nuevas máquinas, pero la necesidad de educar cómo usarlas no fue suficiente según los expertos. Al CNE le faltó contundencia en la información, al contrario de otros procesos donde la propaganda fue mucho más efectiva. Tal vez por el poco tiempo de los nuevos rectores, pero lamentablemente la publicidad de las nuevas máquinas de votación, que a mi entender son mucho más sencillas que las anteriores, no contó con una buena difusión, indicó Santolo.
Quiero creer que fue por falta de tiempo y no una estrategia para inducir a la no participación. Al gobierno, más que a nadie, le conviene que la votación del domingo sea alta, para poder justificar ante la comunidad internacional y también hacia lo interno que el proceso contó con una alta aprobación, agregó el especialista en sistemas y procesos electorales.
Spiritto enfatizó que no solo hay poca información del CNE, sino que es algo lógico ante esta manipulación del juego electoral. La estrategia del gobierno es desmovilizar al sector opositor y movilizar al chavista como lo ha hecho en el pasado a través de prácticas clientelistas, chantajes y amenazas. El problema es que ahora tienen poco dinero y esos recursos no son suficientes y deben dar amenazas como la que hizo Diosdado Cabello al decir que el que no vote no come.
El problema con el sistema es su falta de robustez, no se cuenta con auditores independientes ni informes que nos aseguren que ese sistema está a prueba de manipulaciones. Y esto es una razón que está influyendo en el ánimo de los votantes, porque no confían en el sistema de votación que fue construido prácticamente desde cero ante el incendio que, en marzo, destruyó 49.408 máquinas 582 computadoras y 400 boletas electrónicas. El sistema es una caja negra, señaló Spiritto.
Santolo indicó que cuando el voto era manual, la cantidad de denuncias eran escandalosas. Es por ello que se buscó la nueva tecnología para evitar la manipulación humana en el conteo y ha sido efectiva, en 20 años no se ha podido comprobar que los votos pueden ser manipulados. Algunos ponen como ejemplo lo que pasó en la elección de Asamblea Nacional Constituyente, pero ese es un caso excepcional. Allí no hubo control ni participación de la oposición, nadie supo, y aún no se sabe cuántos votantes hubo, pero esa no es la regla. Cuando se participa y se tienen los testigos, es casi imposible la manipulación del voto electrónico.
Este diciembre también cuenta con otra particularidad: la pandemia. El comunicar cómo será la votación segura para quien asista es una variable importante y el Poder Electoral publicó en su página web un protocolo de bioseguridad que exige el uso de tapabocas en todo momento, una distancia de 1,5 metros y antes de pasar a la máquina se debe desinfectar las manos con el gel antibacterial que tendrá el presidente de la mesa electoral.
En los mecanismos que se aplicaron en los dos simulacros que efectuó el CNE, se pudo constatar que las medidas de bioseguridad son un tema que se ha tomado con mucha seriedad, ahora queda de parte del elector guardar y acatar todas las recomendaciones, dijo Santolo.
Las denuncias de irregularidades, la posición de la oposición y las acciones del gobierno de Maduro contra los partidos hacen que desde noviembre encuestadoras como Hercon obtengan como los resultados de sus estudios, el más reciente fue hecho a 800 personas, que 57,2% de los venezolanos están nada dispuestos a votar este domingo 6 de diciembre. Mientras, 25,5% afirmó estar muy dispuesto.
Ante el panorama se prevé que la Asamblea quedará en manos del chavismo el año que viene y en la agenda de la oposición permanece el pedir apoyo internacional. En este punto pueden haber cambios porque una vez perdido el Parlamento hay que ver qué va a hacer el nuevo gobierno de Estados Unidos y la comunidad internacional en términos generales. Si bien es cierto que desconocen estas elecciones, eso no necesariamente se va a traducir en un apoyo a Juan Guaidó y al G4, expresó Spiritto.
Con una Asamblea Nacional roja rojita se verá algo similar a la ANC, cuando antes de crearla se le ofrecieron al país cambios gigantescos y al final no pasó nada, simplemente legitimar la cara al régimen y la lógica autoritaria de ese gobierno siguió todo el tiempo. El próximo año vamos a ver algo similar, un Parlamento sin ningún impacto positivo y que se moverá dentro de los límites que le fije el Poder Ejecutivo, puntualizó.
