Pixza no es sólo un restaurante que se atrevió a cambiar las recetas de la típica pizza añadiendo maza de maíz e ingredientes prehispánicos, es una iniciativa social que demuestra que se puede hacer un impacto sin recurrir a la caridad.
Alejandro Souza, socio fundador, comenta como cada cinco rebanadas vendidas producen una rebanada que se dona a los albergues de jóvenes en condiciones de calle, a quienes se les ofrece coaching y talleres de capacitación para después trabajar en alguna de las sucursales de Pixza. «Queremos permitir que toda la sociedad contribuya, sabiendo que al darse de comer a uno, le está dando de comer a otro», declaró Souza.



