Prolifera el negocio: vendedores de leña aceptan dólares o pago móvil

La aguda escasez de gas licuado de petróleo (GLP) o de bombona ha expandido el uso de la leña en el país como opción para cocinar, pero esto es a costa de deforestar áreas verdes.
Fuentes calificadas en las materias energética y ambiental que pidieron guardar su nombre en reserva, alertaron que la leña se ha convertido en un negocio informal e irregular.

«En la mayoría de los casos la actividad obvia las disposiciones de las autoridades competentes», aseguró un consultado.

En el borde las carreteras y autopistas del país se observan vendedores informales de haces de leña de 1 a 3 kilos, que los conductores compran a entre 1 y 3 dólares. Para el pago solo aceptan divisas y algunos hasta pago móvil.

«Cada dos días vamos a las zonas cercanas a la casa donde hay bastantes troncos y ramas secas y a machetazo limpio las cortamos. Luego amarramos la leña en haces», contó un vendedor informal en la Autopista Regional del Centro.

Otro buhonero que vende leña en un barrio de los altos mirandinos en la carretera Panamericana narró que busca la provisión de madera en las áreas más cercanas a donde vive. «Gano mucho más vendiendo leña que cuando trabajaba en el ministerio. Cobro entre 2 y 3 dólares por paquete «, aseguró. Dijo que solo acepta dólares en efectivo o pago móvil.

Uno de los expertos señaló que «las personas necesitan cocinar y por eso buscan leña en las proximidades”. “Más lejos no pueden ir por la crisis del transporte público», indicó.

Insistió en que no se debe criticar a la gente que por necesidad busca leña para cocinar como un combustible alterno al GLP. «No se van a morir de hambre», recalcó.

Sin embargo, advirtió que esta práctica se está volviendo masiva, ocasionando la deforestación de áreas verdes, zonas protegidas y hasta parques nacionales como El Ávila, Henry Pittier o la Sierra Nevada, ubicados en Caracas, Aragua y Mérida, respectivamente.
Las fuentes alertaron que hay otro negocio que causa preocupación y va mucho más allá de la explotación artesanal.

«En los supermercados y otros comercios formales del interior del país se vende la leña perfectamente empaquetada en bolsas plásticas a un precio de 6 a 8 dólares cada paquete», indicó un consultado.

Destacó que ese tipo de presentación implica un proceso industrial que sugiere la recolección de la leña con herramientas más avanzadas que un hacha o un machete, además del establecimiento de un centro de empaquetado y camiones para el transporte y distribución del producto.

Otra fuente indicó que hasta ahora se desconoce si el Ministerio de Ecosocialismo, Hábitat y Vivienda ha dado los permisos correspondientes a particulares o empresas desde la fecha en que comenzó a escasear el GLP.

En 2020, el abastecimiento de gas de bombona se hizo más crítico como consecuencia del cierre de la producción en las refinerías y la caída de la producción en el Complejo Criogénico de Jose, Anzoátegui. Esta situación ocasionó un déficit de 60% de la demanda interna de GLP de 53.000 barriles diarios.

En octubre, el mayor general Ovidio Delgado, jefe de la Región Estratégica de Defensa Integral (REDI) Los Andes, anunció un plan de distribución de leña a partir de los troncos y maderas arrastrados por los ríos que desembocan en las centrales hidroeléctricas de la región.

El militar presentó esta propuesta como una alternativa a la falta de gas. Según las fuentes, la idea de Delgado «llama a la población a que sacrifique calidad de vida y se acostumbre a usar leña, más engorrosa en su manejo y que causa daños a la salud y el medio ambiente”.

Las fuentes advirtieron que actualmente hay una situación poco clara, irregular y casi anárquica en la explotación y comercio de la leña, lo cual «da pie a la creación de un mercado negro y especulativo de ese combustible vegetal».

Otras alternativas

La falta de gas de bombona también ha catapultado la demanda de carbón vegetal de marca registrada en Caracas, el cual tradicionalmente es utilizado en las parrillas al aire libre.

«Hasta mediados de 2020 nunca pensé en vender carbón, pero ante el pedido constante de los clientes ahora lo estoy vendiendo», contó el dueño de una charcutería en Candelaria.

El encargado de un supermercado en esa parroquia caraqueña expresó: «Anteriormente, las bolsas de carbón se eternizaban en el estante, pero en los últimos meses vuelan», sostuvo.

El precio de la bolsa de carbón vegetal de 1,5 kilos oscila entre 7 y 8 dólares.

En el interior del país, el ingenio humano se ha hecho presente con la incursión de cocinas artesanales de una y dos hornillas que funcionan a través del goteo de diésel desde una botella conectada a la cocina mediante una manguera.

El uso de las cocinillas eléctricas es el otro paliativo para compensar la falta de gas.

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