El abandono de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) en los últimos años por la falta de inversión, materias primas, insumos y mantenimiento se hizo más patente en Pequiven, su filial petroquímica.
Sin embargo, fuentes del sector de los hidrocarburos que solicitaron guardar sus nombres en reserva aseguraron que Pequiven ha hecho esfuerzos por recuperar las operaciones en sus plantas desde 2020.
Pero la velocidad de esos planes no ha sido la esperada, debido a problemas de disponibilidad de recursos económicos, haciendo lenta la ejecución de proyectos medulares.
«Por ejemplo, la producción de fertilizantes en el complejo Moron (estado Carabobo) está paralizada a la espera de los equipos críticos procedentes de Alemania para la operación de la planta», dijo un consultado.
Explicó que actualmente las necesidades de la demanda nacional de fertilizantes las cubre la producción del complejo de Jose en Anzoátegui.
Las fuentes revelaron que la marcha del proyecto de producción intermitente en la planta de olefinas -insumo para la manufactura de los plásticos- del complejo Zulia-El Tablazo enfrenta problemas con la carga de gas licuado de petróleo (GLP), fundamental para los procesos industriales de la unidad.
Destacaron que la actividad petroquímica pasa a segundo plano en las prioridades de suministro de gas como consecuencia del déficit (más de 30%) de abastecimiento en el mercado interno de los derivados de hidrocarburos.
Y es que la prioridad de atención es el gas doméstico de bombonas que lo consumen más de 70% de los hogares venezolanos.
Las fuentes destacaron que los recursos económicos necesarios para la reactivación y recuperación de las plantas petroquímicas llegan a «cuenta gotas».
La capacidad instalada neta de producción de los complejos de Pequiven es de unos 2 millones de toneladas métricas anuales de productos e insumos como resinas plásticas, cloro, clorosoda, glicoles, fertilizantes NPK-NP, urea y amoniaco, entre otros.
