Las tensiones diplomáticas que atraviesan la región, marcadas por el despliegue militar estadounidense que pone presión sobre Venezuela, quedaron marcadas en la decisión de República Dominicana de posponer la Cumbre de las Américas, que iba a realizarse en Punta Cana entre el 1 y el 5 diciembre bajo el lema “Construyendo un hemisferio seguro, sostenible y de prosperidad compartida”.
Las autoridades dominicanas afirmaron que lo decidieron “luego de un cuidadoso análisis de la situación en la región”, sin profundizar los motivos. Solo indicó que las tensiones en la región son mayores. “Eran imprevisibles las profundas divergencias que actualmente dificultan un diálogo productivo en las Américas”, indicó el comunicado de República Dominicana.
La Cancillería no ha ofrecido estimados del costo económico que conlleva la cancelación de contratos para el evento fijado para diciembre.
Aunque la cumbre no tiene una periodicidad establecida, es la primera vez que se pospone por el contexto político, una señal sintomática de las divisiones en la región.
El apoyo de Washington
El gobierno del presidente Luis Abinader señaló que la medida fue “consensuada” con sus socios más cercanos, incluyendo a Estados Unidos.
Por su parte, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo en X que “apoya plenamente la decisión”. También aseguró que colaborará en la planificación de un “evento productivo” en 2026 “enfocado en el fortalecimiento de las alianzas y reforzar la seguridad de nuestros ciudadanos”.
Este foro de jefes de Estado, impulsado por Washington, se realiza desde 1994. Estados Unidos ha utilizado el proceso de la Cumbre “para crear coaliciones hemisféricas, obtener compromisos y formalizar procesos de cooperación regional que respaldan los objetivos de la política exterior de Estados Unidos”, según el Departamento de Estado.
El gobierno de Ecuador, también aliado de Washington, dijo en un comunicado que “apoya la decisión” de posponer la cumbre.
Venezuela entre los países excluidos
República Dominicana anunció a fines de septiembre que no invitaría a Cuba, Nicaragua y Venezuela, con el fin de una “mayor convocatoria y asegurar el desarrollo del foro”, lo que generó críticas y reacciones. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum, y el mandatario de Colombia, Gustavo Petro, anunciaron que no asistirían a la cita.
“Nunca estamos de acuerdo que se excluya ningún país”, dijo Sheinbaum en conferencia de prensa. Por su parte, Petro escribió en X: “El diálogo no comienza con exclusiones”.
Sin embargo, no se trata de la primera vez que se excluye a Caracas, La Habana y Managua, lo que ya generó ausencias de otros líderes.
Estados Unidos fue el anfitrión de la última edición de este foro en 2022 (que se aplazó un año por la pandemia de covid-19) y también dejó fuera a los tres países, señalando su historial contra los derechos humanos. En respuesta, los gobiernos de México y Bolivia enviaron a sus cancilleres.
Con información de CNN y Debate
