Pablo González Travieso, presidente de la Cámara Inmobiliaria de Venezuela, detalló que tres leyes y la falta de crédito obstaculizan el desarrollo del sector. “Lo primero es entender que para el negocio inmobiliario nos encontramos en un marco jurídico supremamente hostil”, sostuvo.
A su juicio, destacó que en el aspecto legal “existe un desbalance evidente entre los arrendatarios y el arrendador, cosa que genera incertidumbre a los dueños de metros cuadrados”.
Entre las normativas que influyen están, de acuerdo con González Travieso, está La ley de Arrendamiento, la cual crea un desbalance entre arrendatarios y propietarios, desincentivando la oferta de viviendas en alquiler y afectando el derecho a la propiedad privada.
También mencionó La ley del Deudor Hipotecario, que limita las operaciones en moneda extranjera, ralentizando el acceso a la vivienda. Y, por último, la ley de estafa inmobiliaria que hace «casi imposible» que los promotores obtengan rentabilidad, al cargarlos con riesgos excesivos.
Por otro lado, según dijo en entrevista con Fedecámaras Radio, la ausencia de crédito es un cuello de botella crítico, ya que no hay crédito a corto plazo para los constructores ni a largo plazo (hipotecario) para los compradores, lo cual restringe las operaciones casi exclusivamente al pago al contado, limitando severamente el mercado.
“En el tema financiero, estamos absolutamente convencidos de que el mercado inmobiliario, para poder evolucionar, necesita financiamiento. Al no tener el corto plazo y el largo plazo, se hace que las operaciones de venta se hayan restringido solamente al contado”, sostuvo.
