Revocatoria de las licencias ya se siente en Venezuela: empeora la economía y crece presencia de China, Rusia e Irán

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Ya está en marcha en Venezuela lo que expertos han llamado la segunda parte de la película “Máxima presión”, en referencia a la política de sanciones -que incluye la revocatoria de las licencias petroleras- retomada por Donald Trump durante su segundo gobierno y cuyas consecuencias se están sintiendo: el deterioro progresivo de la economía venezolana, con un incremento de la inflación y una mayor devaluación del bolívar; y la influencia cada vez más fuerte en el país de China, Rusia e Irán.

Todo ello como consecuencia del enfoque de la política exterior que ha tenido Trump durante su primer y ahora segundo mandato hacia Venezuela. En el foro Halting Oil Operations, Implications for Venezuela and the United States Confirmation, organizado por la Universidad Internacional de Florida, Brian Fonseca, director del Instituto Jack D. Gordon de Políticas Públicas y moderador del evento, lo dijo claramente.

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 “Venezuela es un caso complejo. Está gobernada por un régimen autocrático y, sin embargo, el leverage de Estados Unidos en el terreno es increíblemente limitado para afectar los resultados políticos. Esto crea una paradoja política, donde se le abre más espacio a actores como China, Rusia e Irán, que pueden representar significativos desafíos a los intereses estratégicos de Estados Unidos”, indicó.

De allí que Fonseca resaltara también que “Venezuela no es Cuba y debería estar claro para los hacedores de políticas: es más grande, posee una significativa riqueza mineral y energética y ocupa en la actualidad un rol más central en la dinámica hemisférica. Su trayectoria importa no solo para la democracia en la región, sino para los intereses estratégicos globales de Estados Unidos”.

A partir de esa premisa preguntó a los participantes cuáles son los retos de la política exterior de Estados Unidos hacia Venezuela. David Goldwyn, presidente de Goldwyn Global Strategies, respondió que la política ha sido cambiante y lo ilustró con las posiciones contrastantes que se han evidenciado desde enero entre Richard Grenell, enviado especial de Trump y quien ha mantenido negociaciones con el gobierno de Nicolás Maduro, y el secretario de Estado, Marco Rubio, junto con los senadores republicanos de Florida.

Por ahora, a raíz de lo ocurrido el pasado 23 de mayo en la Cámara de Representantes, donde se aprobó por un solo voto, 215 vs. 214, el paquete fiscal de Trump, que incluye reducción de impuestos, recortes sociales y un aumento del déficit, a juicio de Goldwyn, “la política se inclina hacia la línea dura vs. los pragmáticos. Creo que esto es temporal, es la política del día”.

Pero lo más resaltante, según indicó, es que “lo que se aprende de esto es que no solo los pragmáticos como Grenell, sino el mismo presidente Trump está bien claro en que la máxima presión no funcionó. No sacó a Maduro del poder, permitió que los rusos e iraníes regresaran y le proporcionó a China crudo subsidiado. Ese aislamiento fue adverso a los intereses de Estados Unidos. Regresar a la política de máxima presión no va a ser productivo”.

Opina que Trump “tiene sus ojos puestos en los recursos de Venezuela, tanto los minerales como el petróleo, y es mucho más grande que Groenlandia en términos de atractivo. No creo que esos intereses han desaparecido, creo que fueron puesto a un lado, por ahora, por la reducción de los impuestos”.

Y no solo Trump tiene los ojos puestos en Venezuela, otros países miran con insistencia sobre todo por razones geopolíticas, como han destacado expertos, y ahora más mientras se acerca la fecha tope, 27 de mayo, para que las empresas occidentales cesen sus operaciones en Venezuela.

 “La principal motivación de Rusia y China es geopolítica en vez de puramente comercial. Ellos quieren expandir su influencia, quieren sacar a Estados Unidos y hacer su propia coalición”, advirtió Godwyn.

Sin embargo, para Francisco Monaldi, economista y director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de Políticas Públicas en la Universidad de Rice en Estados Unidos, hay una clara diferencia entre Rusia y China en lo que respecta a sus intereses en el país.

Aclaró que Rusia es un competidor de Venezuela, por lo que se beneficia del “colapso” de la producción petrolera venezolana. “Ellos no están en el negocio de ayudar a Venezuela a aumentar su producción… Rusia prefiere invertir en su propia industria, pero de igual forma están allí y producen alrededor de 11% de la producción venezolana que va al mercado negro”.

En cambio, agregó Monaldi, “China durante cierto tiempo se veía como el matrimonio perfecto para Venezuela, por tratarse del mayor importador de crudo, y Venezuela como el país con grandes recursos”. Pero ese “apetito” de China por petróleo ha decrecido. Lo que sí se mantiene es que Venezuela es su aliado geopolítico y a “China le gusta crearle problemas a Estados Unidos en su patio trasero”.

Para Elías Ferrer, fundador de Orinoco Research y otro de los ponentes, se está viendo como el gobierno venezolano está fortaleciendo sus relaciones con China, Rusia e Irán. “Tenemos delegaciones de alto nivel de Irán que van a llegar al país pronto, pero no sabemos qué van a tratar. Solo dicen que están haciendo cooperaciones económicas, pero qué significa eso”.

Además de ello, como también destacaron Ferrer y Goldwyn, han llegado a Venezuela empresas privadas de China, como China Concord Resources, que están firmando Contratos de Participación en la Producción (PPC) con Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para la producción potencial de 290.000 barriles al día.

“Las grandes empresas occidentales lograron obtener unos contratos especiales con excepciones porque tenían licencias. Ahora estas empresas vienen con otro tipo de acuerdo. Ellos no se convierten en accionistas en las empresas mixtas, son más como contratos de servicios, pero tienen muchas buenas condiciones bajo la Ley Antibloqueo, que le permite al gobierno hacer todo tipo de excepciones”, dijo Ferrer.

Por su parte, Goldwyn explicó que los PPC son contratos “híbridos” de servicio y de producción compartida. “Contratas una entidad y ella provee los servicios para mantener la producción. Se quedan con 50% de lo que producen y lo pueden comercializar. A Pdvsa le pagan con crudo, que luego puede vender sin la transparencia y requerimientos que establece el régimen de licencias actuales… Está claro que Venezuela puede mantener la producción con estos contratos”.

Bajo esa figura, de acuerdo con Ferrer, “hay cero transparencia y ese es todo el punto de la Ley Antibloqueo, no sabes qué hay en el contrato a diferencia de los contratos con las empresas occidentales”. Además, no descarta que el gobierno venezolano firme contratos con otras compañías para las mismas empresas mixtas donde participan las transnacionales a las que se le revocaron las licencias. “Técnicamente se las puede dar a otras compañías”.

Por ello, Godwyn se preguntó cómo prevenir que esos activos sean entregados a Venezuela. “Si el gobierno de Estados Unidos va a permitir que esas licencias expiren, las compañías necesitan una licencia como la que tenían antes, donde al menos se les permitía proteger sus activos, en vez de devolverlos”.

“Máxima presión 2”: lo que significa “aislar” a la industria petrolera venezolana

“En lo que respecta a qué viene ahora, ya vimos la película ‘Máxima presión 1’ y los resultados son muy previsibles. Hemos aprendido que con el aislamiento no se detiene la producción petrolera ni tampoco las exportaciones, solo las redirecciona. Por falta de capital habrá entre 5% y 10% de reducción en la producción para hacer mantenimiento, pero las exportaciones continuarán”, pronostica David Goldwyn.

Un punto sobre el que también hizo énfasis Francisco Monaldi. “Todas esas licencias han sido anunciadas que fueron canceladas… Para dar una idea, en el primer trimestre Venezuela produjo 940.000 barriles de crudo diarios. La mitad la produjo Pdvsa, un cuarto fue de Chevron, los rusos y chinos junto entre 20% y 21% y los europeos entre 4% y 5%”.

En términos de exportaciones en el primer trimestre, de acuerdo con Monaldi, se produjeron 850.000 barriles, de los cuales 55% fueron a China, “principalmente al mercado negro y una porción pequeña a las empresas chinas”; 30% fueron a Estados Unidos, 11% a Europa y la India y el restante a Cuba, “que es significativamente menor a cuando no estaban las licencias”.

Añadió que en abril, cuando Estados Unidos anunció el cese de operaciones de las empresas petroleras en Venezuela, hubo una caída en las exportaciones, “aunque es muy pronto para decir qué va a pasar en esa materia porque las exportaciones son muy volátiles. Y también tenemos una leve caída en la producción”.

Según lo expuesto por Goldwyn, citando cifras de una firma privada, los resultados petroleros de Venezuela se mantuvieron estables en abril, mientras que las exportaciones de crudo hacia China crecieron de 277.000 barriles al día en el periodo noviembre-enero a 450.000 entre febrero y abril.

Pero si las licencias son totalmente revocadas, Monaldi estima que la producción caería entre 100.000 y 150.000 barriles en los próximos meses. “Pdvsa asumiría el control de los proyectos de las empresas privadas, pero tendrá problemas con los diluyentes, no podrá hacer las inversiones que petroleras como Chevron, Eni y Repsol estaban haciendo y va a tener problemas operado los mejoradores en la faja del Orinoco”.

Otra de las consecuencias, según el experto, es que alrededor del 40% de las importaciones actuales que iban a “destinos con licencias, ahora tendrán que ir al mercado negro, lo cual va a ser relativamente duro para el gobierno (venezolano) porque el mercado chino no está creciendo en términos de importaciones; tiene mucha competencia de Rusia e Irán en ese mercado negro y está la amenaza de imposición de tarifas secundarias por la administración de Trump, aunque China ha sido muy clara al decir que no aceptará este tipo de amenazas”.

Pese al escenario adverso para Venezuela exportar su petróleo, Elías Ferrer considera que “siempre vas a tener un comprador para el crudo, pero en qué condiciones: ¿Van a tener miedo? ¿Van a pedir un mayor descuento? Vas a tener un menor rango de compradores, así que va a ser más difícil. Vemos como Estados Unidos sigue sancionando a productores de petróleo y todas estas flotas fantasmas e intermediarios continúan obteniendo una mayor participación en el mercado”.

De hecho, tal y como indicó Godwyn, “a China no le importa las tarifas secundarias y hay una flota de tanqueros en el terminal petrolero de Jose, todos con sus radares apagados esperando cargar el crudo venezolano. Seguramente lo único que se estaría esperando es negociar un mejor precio una vez que tengan certeza que son los únicos actores en la historia”.

La “destrucción” de la economía venezolana no lleva a un cambio de gobierno

El impacto de la revocatoria de las licencias también se sentirá en la economía venezolana y en los ciudadanos. Al respecto, Elías Ferrer recordó que el objetivo principal de las sanciones era lograr un cambio de gobierno, “al menos inicialmente, y vemos que eso no ha pasado y es muy poco probable que pasé así sigamos teniendo sanciones, más bien lo fortalece”.

También descarta que llevar la economía venezolana al colapso va a provocar -como es también la intención al imponer sanciones- que los venezolanos salgan a protestar para presionar por una transición democrática. Más bien, de acuerdo con los expertos, lo que se profundizará es la crisis humanitaria y se produciría una nueva ola migratoria.

David Goldwyn detalló que una de las tantas lecciones que se aprendió de “Máxima presión 1” es que “que destruir la economía lleva a una migración masiva”, planteamiento que reforzó con una cifra ofrecida por el economista y profesor en la Universidad de Denver, Francisco Rodríguez, quien predijo que más 800.000 migrantes podrían salir de Venezuela durante los próximos 5 años si regresa la máxima presión.

“Vamos a ver eso muy pronto y, además, el acceso a dólares ha caído a la mitad, lo que significa que van a imprimir más bolívares, lo que significa que la inflación va a subir. Ya vamos en ese camino para destruir la economía y con un precio entre 28 y 32 dólares el barril, que es donde creo que se ubica el descuento para los chinos”, añadió.

Efectivamente, el mercado cambiario venezolano, como lo describió Ferrer, es apuntalado por las divisas que colocan las transnacionales, que venden el petróleo y obtienen los dólares que, de acuerdo con lo que establecen las licencias, deben cambiarlos a la moneda local, el bolívar, y pagar regalías e impuestos.

“El efecto de todo ello es que el gobierno de Venezuela va a recibir menos ingresos, aunque no tenga que seguir pagando las deudas a las empresas occidentales y haya mejorado su capacidad para cobrar lo que colocan en el mercado negro, va a enfrentar una caída en la producción y mayores descuentos. Y ese decrecimiento de los ingresos va a llevar a una inflación alta como ya está ocurriendo, mayor devaluación y, probablemente, recesión”, señaló Monaldi.

Las cifras del Observatorio Venezolano de Finanzas ya lo están evidenciando: la inflación acumulada hasta abril fue de 63,1%; mientras que ese mismo mes el bolívar cayó 20% frente al dólar. En tanto, Ecoanalítica pronosticó que el producto interno bruto (PIB) de Venezuela podría contraerse 4% este año, la inflación anual regresaría a los tres dígitos -podría superar 280%- y el tipo de cambio sería superior a los 200 bolívares por dólar.

“Hemos aprendido históricamente y en Venezuela que aislar la economía no lleva a la salida del poder de Maduro… En la ‘Máxima presión 1’ vimos que el gobierno controlaba el diésel, controlaba la comida. Mientras más privatizas la economía, más activos están en las manos del sector privado, más libertad de acción tienes. Cuba es un ejemplo: si sacas a la clase media del país, quién te queda para fomentar una transición democrática. Esto ha fracaso estrepitosamente en el pasado. Tampoco vas a lograr lo que se supone es el objetivo de las sanciones -la transición democrática- sin diplomacia”, puntualizó Goldwyn.

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