La administración de Nicolás Maduro ha anunciado durante más de 10 años la inyección de recursos a las empresas básicas de Guayana para ponerlas al 100% productivas.
Sin embargo, todos los planes de reflotación financiera y operativa no se han concretado y las empresas filiales de la Corporación Venezolana de Guayana (CVG) presentan hoy un estado deplorable, aseguró José Basanta, directivo del sindicato de trabajadores de Bauxilum.
Alertó que las empresas operan en promedio a poco más de 20% de su capacidad en medio de una persecución política y despojo de beneficios laborales contra los trabajadores.
«Solo un cambio político en el país puede revertir esta situación que ha ocasionado la contracción de las actividades en uno de los principales polos de desarrollo en Venezuela», sostuvo el dirigente.
Destacó que en todos estos años de chavismo-madurismo las empresas básicas (Bauxilum, Sidor, Alcasa y Ferrominera del Orinoco, entre otras) fueron presa de la corrupción e improvisación a lo que se suma la falta de inversión y mantenimiento a las instalaciones.
La caída de las actividades, explicó, ha causado un efecto dominó sobre las empresas privadas conexas; así como en el sector comercial, construcción y de los servicios.
Y es que la tasa promedio de desempleo en Guayana es muy alta (60%), obligando a los trabajadores a desempeñarse en el sector informal de la economía.
Ingresos depauperados
El sindicalista recalcó que el mal manejo de las empresas básicas de Guayana ha significado un profundo retroceso en las condiciones laborales.
«De ser uno de los sectores con los mejores beneficios de la contratación colectiva en Venezuela, ahora los patronos oficialistas han eliminado los HCM por lo que los trabajadores y sus familias dependen de la atención en hospitales públicos sin dotación de medicinas e insumos», denunció.
El dirigente insistió que la única manera de que los trabajadores tengan un salario suficiente y y buenas condiciones laborales -con la restitución de los contratos colectivos secuestrados por el régimen autoritario de Maduro- es aumentar la producción en las empresas básicas.
«Esto permitirá la obtención de las ganancias operativas para pagar buenos salarios a los trabajadores», señaló.
Recordó que el manejo político partidista de las empresas sustituyó los principios, metodología y filosofía empresarial para lograr una producción eficiente que permita competir con calidad en los mercados nacional e internacional.
En cuanto a los ingresos (salario más bonos) de los trabajafores, Basanta precisó que los empleados activos devengan actualmente entre 100 y 200 dólares al mes, lo cual no cubre el costo de la canasta alimentaria de más 500 dólares.
«Pero la situación es más dramática para 10.000 trabajadores no requeridos y que fueron enviados a sus casas desde 2019. A ellos les pagan 30 o 40 dólares mensuales», dijo.
El dirigente sindical recalcó que la recuperación financiera y productiva de las empresas básicas y los buenos salarios solo ocurrirá con un cambio político en lo que las elecciones presidenciales del 28 de julio representan esa oportunidad.
