Tengo un bebé con microcefalia: Así luchan en Brasil contra la enfermedad

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    Desde que comenzará el brote de Zika en Brasil, con el primer caso registrado en octubre de 2015, fueron notificados hasta abril de este año 7.150 casos sospechosos de microcefalia, de los que 1.168 ya fueron confirmados, 2.241 descartados y otros 3.741 continúan en investigación, según datos publicados por el Boletín epidemiológico del Ministerio de Salud del país. Aunque, de los ya confirmados, no se ha podido demostrar aún que todos tengan una relación directa con el virus Zika.

    La notificación de que el bebé tiene microcefalia llega en muchos casos en el mismo momento de nacer. Es allí cuando los padres tienen que lidiar con una enfermedad cuyo nombre y consecuencias suenan desconocidas. Aunque, bien es cierto que tras de la repercusión mediática, propiciada por la difusión del virus Zika, la información se ha extendido casi por todos los hogares. Pero, sin duda, ese primer momento, el de la notificación, sea quizá el más difícil para los padres: entender lo qué significa la enfermedad y aprender a vivir con ella.

    Adicionalmente, buena parte de las familias afectadas en Brasil son de bajos recursos, lo que agrava aún más la situación, ya que no todas consiguen acceder a los servicios de salud para ayudar a mejorar el desarrollo de sus hijos. En el caso de Pollyana Rabello, de 27 años de edad, madre de Luiz Philipe, de 4 meses, diagnosticado con microcefalia, consiguió recibir atención médica para su hijo gracias a la ayuda vecinal y a su aparición en los medios.

    Hoy la familia de Luiz Philipe ha aprendido a convivir y luchar contra la enfermedad. Dos días por semana, Pollyana acude al fisoterapeuta a través de la Asociación Pestolazzi de Niteroi, derivada por el SUS, el Sistema Único de Salud. Mientras que en el Instituto Fernandes Figueira, dependiente de la institución Fiocruz, Luiz Philipe es atendido dos veces al mes por el neurólogo y el pediatra.

    El seguimiento desde temprana edad es fundamental para la evolución de los niños diagnosticados con microcefalia, pero no todas las familias poseen los recursos necesarios para conseguir un atendimiento adecuado.