Venezuela atraviesa un período de sequía, una vez más, con falsas excusas del Gobierno. Cada año buscan un culpable para justificar las fallas en el servicio del agua. Este año la razón: el fenómeno El Niño.
Los venezolanos se han acostumbrado a tener contenedores de agua en sus baños y horarios de racionamiento. Esto ha generado una oportunidad para los camiones cisternas, que además resultan muy costosos. Por una suma de 15.000 bolívares se puede llenar el tanque de un edificio o de una casa, pero los camiones también escasean por la falta de repuestos para esos vehículos.
El agua para tomar también se ha visto afectada, las personas dudan de la procedencia de los mismos, muchos botellones vienen sin precinto de seguridad y muchas familias prefieren ir al pie del cerro vila para buscar agua pura de manantial.



