La campaña electoral para las legislativas concluye en Argelia en medio de la apatía general y los esfuerzos del gobierno para tratar de movilizar a los votantes ante la debacle en términos de imagen que supondría la alta abstención que se espera.
Tres semanas de discursos, mítines y encuentros de proximidad en los barrios caracterizados por la falta de ilusión, sobre todo de los jóvenes, que dicen haber perdido la confianza en los políticos y que se quejan de que el resultado final ya es de sobra conocido.
Todo apunta a que el Frente de Liberación Nacional (FLN), partido único hasta 1989, volverá a alzarse con una victoria aplastante, a gran distancia tanto de la oposición oficialista como del resto de partidos.
La formación que lidera el presidente del país, Abdelaziz Bouteflika, ha ganado todos los comicios celebrados en Argelia desde la independencia en 1962 y en la actualidad domina la Cámara con 220 diputados de los 462 que la componen.
En segundo lugar se sitúa la Agrupación Nacional Democrática (RND), que inspira el ex primer ministro y jefe de campaña de Bouteflika en las últimas presidenciales, Ahmad Ouyahia, con 64 escaños.
Frente a la apatía popular, los candidatos se han sumado a la posición oficial de presentar estos comicios como la confirmación de la reforma constitucional aprobada en febrero de 2016, y asidos a este gancho han apelado a una participación masiva que pueda presentarse como respaldo popular.



