Los inversionistas siguen recelosos de firmar acuerdos en Venezuela, incluso después de que el gobierno interino de Delcy Rodríguez promulgara reformas favorables a los negocios, respaldadas por el presidente Estados Unidos, Donald Trump, según dijeron a Reuters una docena de fuentes con conocimiento de las deliberaciones de inversión del sector privado.
Los esfuerzos de Venezuela por atraer inversión extranjera en sectores tan diversos como el petróleo, el transporte marítimo, la industria farmacéutica y la producción química han fracasado, ya que los inversionistas siguen desconfiando del sistema legal.
Seis inversionistas y seis miembros de firmas de asesoría indicaron a Reuters que los posibles acuerdos se han estancado debido a la incertidumbre sobre la resolución de disputas, la independencia judicial, las expropiaciones pasadas, el arbitraje y los controles cambiarios.
Tres de los inversionistas ya operan en Venezuela, y el resto está evaluando oportunidades en el transporte marítimo y la industria química.
En un evento de la industria petrolera celebrado en Houston en mayo, la ministra de Hidrocarburos de Venezuela, Paula Henao, señaló que la nueva ley petrolera incluye mecanismos para resolver disputas tanto dentro como fuera del país. Los inversionistas potenciales siguen desconfiando de Venezuela.
“En este momento, no existe seguridad jurídica”, afirmó un abogado de una consultora que prefirió permanecer en el anonimato por motivos de seguridad. “Las empresas siguen expuestas a riesgos”.
Muchos inversionistas también están preocupados por el mal estado de los puertos, los sistemas eléctricos, el suministro de agua y otras infraestructuras de Venezuela, tras años de falta de inversión durante el gobierno del expresidente Nicolás Maduro, depuesto por Washington en enero.
“Los desafíos que enfrentamos actualmente no radican tanto en las leyes como en la logística de hacer negocios en Venezuela”, afirmó Jesse Cole, presidente de Sky Drop Capital. La evaluación realizada por su firma en el puerto de Guanta reveló falta de refrigeración, un suministro eléctrico inestable, escasez de agua y ausencia de servicios confiables de transporte pesado.
“Muchas empresas se encuentran en una fase exploratoria, evaluando si realmente pueden hacer negocios allí”, comentó Esteban Elías, director para América Latina del bufete de abogados Leech Tishman. Añadió que el historial del país de expropiaciones de activos extranjeros es motivo de especial preocupación.
“Existe la inquietud de que si las expropiaciones ocurrieron antes, puedan volver a ocurrir”, agregó, aunque reconoció la participación de Estados Unidos como un aspecto positivo.
Trump ha elogiado repetidamente a la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodríguez, por la rápida apertura de los sectores petrolero y minero al capital extranjero mediante reformas radicales, la firma de acuerdos con importantes productores internacionales y la recepción de decenas de potenciales inversionistas en Caracas. Sin embargo, persisten las dudas sobre cómo se implementarán las reformas, según las fuentes.
