Argentina: Clases públicas, gratuitas y a ciegas

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    El presupuesto universitario aprobado a fines del año pasado, termina siendo insuficiente luego de la inflación, el aumento de tarifas y la devaluación de los últimos meses implementada por el flamante gobierno de Mauricio Macri. Los reclamos empiezan a escucharse cada vez con más fuerza y en los últimos días los universitarios han salido a protestar, en principio, por presión económica que sufre la educación pública y a futuro porque los escasos recursos con los que cuenta solo alcanzarían para cubrir los gastos de funcionamiento hasta el mes de agosto.

    Sólo en energía eléctrica, la Universidad de Buenos Aires calcula tener un gasto que saltara de los 19 millones de pesos desembolsados el año pasado a unos 84 millones calculados para el corriente año, con la salvedad que el presupuesto entre 2015 y 2016 es practicamente el mismo, 651 millones de pesos fueron otorgados el año pasado y 660 millones son los acordados para el año en curso.

    Los docentes universitarios han realizado paros durante toda la semana y los estudiantes fueron sus primeros aliados; estaciones de subte, plazas y hasta el aeropuerto, fueron los escenarios inusuales, donde se llevaron a cabo las clases públicas, como forma de protesta. Sin embargo, la mas inusual de las medidas, fue la adoptada por los docentes y estudiantes del Ciclo Básico Común, de la Universidad de Buenos Aires, quienes adelantándose a la situación terminal a la que se llegaría en el mes de agosto, por no contar con el dinero correspondiente para abonar los servicios básicos, decidieron tomar las clases en la vía pública y con los ojos vendados, porque después del octavo mes del año, las clases serán a ciegas sin el suminitro eléctrico correspondiente.

    Vendas, bufandas, capuchas y hasta las propias manos fueron útiles para perder, al menos por un rato, la capacidad de ver y poder experimentar las dificultades que se pronostican para el año educativo que recién comienza. Una transitada esquina de la avenida Trinvirato, del barrio de Villa Urquiza, en la capital federal, fue el lugar elegido para llevar adelante esta insólita medida de fuerza. El docente en Ciencias Económicas Hernan del Polara encabezó el reclamo: «Decidimos trazar un paralelo entre los inicios del iluminismo y el caos educativo al que nos están llevando, instuirse a oscuras nos llevaría a correr muchos riesgos y a perdernos de cosas interesantes y vitales en la formación académica, hoy los organismos responsables nos tienen que dar soluciones». 

    El iluminismo fue un movimiento cultural de fines del siglo XVIII, tambien llamado «Siglo de las Luces» y desde este punto partieron los protagonistas de esta original forma de reclamar y trazaron el paralelo entre los pensadores del citado movimiento y los derechos individuales a los que apuntaron allá por 1700, entre otros, precisamente, el desarrollo de la educación.