Así operaban los «narcosobrinos» de Nicolás Maduro

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    Franqui Francisco Flores de Freitas y Efraín Campo Flores están sentados en el banquillo de los acusados en la Corte del Distrito Sur de Nueva York, en Estados Unidos. Ambos son sobrinos de la primera dama de Venezuela, Cilia Flores, y de su esposo el presidente Nicolás Maduro y están acusados de participar en una operación para movilizar una tonelada de cocaína desde Venezuela hasta Estados Unidos.

    Durante dos maratónicas audiencias de pruebas el costoso grupo de abogados que defiende a los denominados «narcosobrinos» usó todos los recursos que tenía a mano para convencer al juez Paul Crotty de eliminar pruebas que comprometen severamente a los implicados, tales como las fotos en las que se les observa manipulando un bloque de cocaína.

    A pesar de ello, los testimonios de las tres fuentes confidenciales presentadas por la Fiscalía apuntaron a que tanto Campo Flores, como Flores de Freitas, tenían plena consciencia de las actividades ilícitas que realizaban. «Eran inexpertos, pero no les era ajeno (negociar con drogas). No era la primera vez», aseguró una de las fuentes protegidas.

    Durante la primera sesión, celebrada el jueves 8 de septiembre de 2016, el agente especial de la DEA Sandalio González detalló cómo se planificó la detención de los sobrinos, ejecutada el 10 de noviembre de 2015. Además, sacó a la luz un nombre clave: Bladimir Flores, hermano de Cilia Flores y agente del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas, policía científica de Venezuela.

    De acuerdo con González Bladimir Flores sería el encargado de enviar a sus sobrinos a Honduras; allí se harían las primeras negociaciones en torno al cargamento de Cocaína que Viajaría desde Venezuela, pasando por Honduras y México, hasta la costa este de Estados Unidos.

    En la segunda sesión, los agentes encubiertos de la DEA —identificados como CS-1 y CS-2— revelaron la intención de los acusados de usar su conexión con la familia presidencial para enviar drogas, libremente, en aviones privados desde el aeropuerto de Maiquetía, en Caracas.

    El informante CS-1 aseguró que los sobrinos dieron fe de la pureza de la cocaína que venderían en Estados Unidos. «Mi experiencia me decía que esa era cocaína y era excelente (…) Ellos dijeron que esa era la calidad de lo que trabajaban siempre, que no les gustaban los problemas (…)», dijo ante el juez.

    Después de estas audiencias se espera que el juez Crotty decida cuáles pruebas de llevarán a la próxima fase del juicio, prevista para noviembre de este año