Violeta Reaño, Cuzco.
Las elecciones generales en Perú fueron intensas. No sólo por los vaivenes del JNE (Jurado Nacional de Elecciones) y la exclusión de dos candidatos presidenciales, el retiro de una serie organizaciones políticas días previos a la contienda electoral para salvar las inscripciones de sus partidos no confiaban en superar la valla electoral-, las campañas de desprestigio entre los aspirantes o la falta de propuestas estructurales para luchar contra la corrupción, la inseguridad ciudadana, la desigualdad Si no también porque me tocó vivir un momento decisivo para el país en Cusco, una de las más bellas y mágicas ciudades del mundo -sin temor a equivocarme-.
Como periodista del canal público peruano, presentadora y entrevistadora de programas políticos, puedo decir que estas elecciones han sido diferentes en muchos sentidos. No me quedé en el canal a presentar informes, entrevistar a analistas o contar cómo se desarrollaba la jornada desde el set de televisión. Esta vez tomé un vuelo que duró poco más de 1 hora desde Lima para cubrir la votación de Verónika Mendoza, una de las candidatas con grandes posibilidades de gobernar que se convirtió en novedad por su discurso de izquierda, juventud -35 años-, por ser mujer y que ahora regresaba a su tierra natal a votar.
En Cuzco la recibieron con emoción pues en procesos anteriores todos los candidatos votaron en Lima reafirmando la carencia de un gobierno descentralizado-, y a nuestro equipo con gran cariño y hospitalidad. Estuvimos tres días recorriendo la ciudad en busca de notas, conversando con la gente, aclimatándonos a la altitud y la falta de oxígeno Cuzco se encuentra a 3399 m.s.n.m.-, saliendo en directo para TvPerú y relatando cómo se estaba organizando la ciudad para las votaciones.
En el tradicional Mercado de San Pedro, uno de los más antiguos de la ciudad y según nos cuentan con Gustav Eiffel a la cabeza de su construcción sí, el mismo de la Torre Eiffel de París-, conversamos con mujeres trabajadoras que nos revelaron sus preferencias electorales, sus dudas y convicciones. Todo ello en medio de una estampa auténtica de aromas, colores, cultura viva.
El domingo 10 de abril fue una jornada imparable para nuestro equipo periodístico. Con un promedio de 3 horas de sueño pues el día anterior tuvimos trabajo de sobra- nos despertamos muy temprano para saludar al público a nivel nacional a las 5:30 am desde el mirador del cerro Pukamoqo, junto a la estatua del Cristo Blanco. Un lugar sagrado en la época Inca que destaca por las vistas impresionantes que tiene de la ciudad cusqueña.
Sobre las 10 am, la candidata Verónika Mendoza se acercaría al colegio Diego Quispe Tito, ubicado en el distrito de Santiago, para emitir su voto en medio de gran expectativa por parte de los cusqueños y de la prensa nacional. Hay quienes nos confesaron que le darían su confianza, otros mantuvieron el silencio del voto secreto.
Entramos al colegio e hicimos un recorrido para conocer el aula de votación de la candidata del Frente Amplio y observar la organización de este proceso electoral. 1500 electores, 55 mesas de sufragio, 165 miembros de mesa titulares y otros 165 miembros suplentes. Coordinadores de la ONPE (Oficina Nacional de Procesos Electorales), observadores internacionales, personeros, policías, periodistas, curiosos. Todo estaba dispuesto.
A eso de las 11 am apareció Mendoza y con ella el tumulto de quienes la recibieron con aplausos, vivas y hasta rosas. Los periodistas buscábamos a todas luces una declaración, pero fue imposible lograrlo entre las casi 2 mil personas congregadas en las inmediaciones del colegio. Además, la exaltación de la prensa por obtener una primicia contribuyó a crear un ambiente caótico. Recibí golpes, empujones, jalones gajes del oficio.
Por la tarde, Verónika Mendoza ofreció una conferencia de prensa en su local partidario frente al templo inca Qoricancha, centro religioso de Cuzco. Tras conocer el flash electoral que la colocaba en un virtual empate con PPK, la candidata más joven de esta contienda salió al balcón y agradeció profundamente el apoyo, los votos, la campaña lo hizo en quechua y castellano-: Gracias Cuzco, gracias por ser, gracias por luchar, gracias por sentir, gracias por resistir, gracias Cuzco por demostrar que ¡sí se puede! Con valentía, con coraje, con dignidad, con solidaridad, ¡sí se puede! Sí se puede hacer política de otra manera, lejos de la corrupción, lejos del clientelaje, lejos del poder del dinero que creen que todo lo pueden comprar, hemos demostrado que con dignidad ¡sí se puede!. En la calle la gente gritaba en coro: ¡Sí se puede! ¡Vero dignidad!. Luego se despidió para regresar a Lima en donde recibiría los resultados oficiales.
No pude votar por darle cobertura a este momento en la capital del Imperio Inca, pero en cambio viví la emoción de toda enviada especial que trata de trasladar su experiencia en directo por TV. Es interesante que en 2011 las elecciones generales también las haya vivido fuera de Lima, -en realidad fuera del país- en Madrid.
Despedirse del magnetismo cusqueño, de las calles que hablan, de los muros incas que comparten espacio con las iglesias, de las construcciones y expresiones que evidencian el sincretismo religioso y cultural; deja algo de nostalgia. No por poco Cuzco es considerado un Patrimonio Cultural de la Humanidad.
Se acabó la jornada electoral y de vuelta a casa. A guardar la ropa abrigadora y a recordar que el 10 de abril los peruanos y peruanas tuvimos la oportunidad de elegir el rumbo del país. Nos decantamos por dos opciones: Keiko Fujimori y PPK. Verónika Mendoza ganó en Cuzco, sin embargo no alcanzó la segunda vuelta por 2 puntos porcentuales. Ella ha dicho que su agrupación será una oposición firme y fiscalizadora. Si bien ya no hay marcha atrás, esperamos que sí un camino hacia adelante.



