Ciegos en Colombia se sienten un cero a la izquierda

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    Detrás de cada ciego que vemos pasar por la calle guiado con un bastón o un manso perro lazarillo, normalmente hay una tragedia y al mismo tiempo un testimonio de vida tan conmovedor y ejemplar como ignorado.

    En el mundo de hoy son mayores las posibilidades de que un ciego se pueda desenvolver por sus propios medios. Pero la sociedad, las autoridades y las ciudades en Colombia todavía no han tomado conciencia del trato especial que deben darles.

    En Colombia hay alrededor de un millón 200 mil personas con discapacidad visual, de acuerdo con el último censo. El 80 por ciento de esta población vive en condiciones de pobreza y con difícil acceso a la educación y al trabajo.

    La convención sobre los derechos de las personas con discapacidad, instrumento internacional de la ONU creado en 2006, insta a proteger los derechos y la dignidad de las personas con discapacidad.

    HispanoPost ha acompañado a Andrés Mauricio Vásquez y a Luisa Moreno durante un día para conocer cuáles son las principales dificultades que se les presentan al andar por la ciudad. Andrés perdió la vista en un accidente a los 27 años y Luisa contrajo una enfermedad a los 11 años que le arrebató completamente su visión a pesar de someterse a muchas cirugías.

    Se conocieron en el Centro de Rehabilitación para Ciegos, donde les enseñan técnicas básicas para desenvolverse en su diario vivir. Han continuado su vida normal. Andrés empezó a estudiar Derecho luego del accidente y trabaja en el Parlamento Andino, que tiene sede en Bogotá. Por su parte, Luisa ha realizado varios cursos de computación.

    Pese a que la ley colombiana establece que no se puede negar la entrada de los ciegos con perros guías a los establecimientos y deben prestarles servicio de transporte público con sus valiosos animales, los ciegos cuentan que frecuentemente les impiden el ingreso.

    Andrés Mauricio se queja de que en Colombia no haya una cátedra de sensibilización y trato a las personas con discapacidad.

    Uno de los inconvenientes con que se topan es el acceso al transporte público, pues la señalización para los ciegos es deficiente. Para los desplazamientos, su suerte ha sido contar con los perros guía Asahi y Sayumi que los protegen de obstáculos como calzadas, bolardos, huecos, desechos y les dan seguridad en la calle.

    El perro guía de Andrés Mauricio conoce perfectamente el camino que lo conduce a su trabajo y sabe dónde pararse para esperar a que llegue el bus que lo desplaza a la oficina.

    Otro de los problemas que tienen las personas con discapacidad visual en Colombia es el estigma y la imagen distorsionada que las demás personas tienen de ellos, pues los considera menos capaces e inútiles. Esto, por supuesto, genera exclusión a la hora de conseguir un empleo o acceder a cualquier otra oportunidad.