El venezolano se rebusca vendiendo y comprando ropa usada. La inflación de tres dígitos tiene en jaque la economía de bolsillo de los venezolanos. El sueldo mínimo, alrededor de 12 mil bolívares, no alcanza para hacer mercado, tampoco para pagar una vivienda y mucho menos para comprar ropa en tiendas.
En los últimos años se han triplicado la cifra de venezolanos que compran ropa usada en mercados populares o en las calles de Caracas, de igual forma, se ha quintuplicado la cantidad de personas que ejercen el comercio informal para subsistir en el socialismo salvaje.



