Crean jabones biodegradables para conservar a las tortugas marinas de la península de Paria

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Ni grasas animales, ni aceite de palma, ni fragancias artificiales contienen los jabones biodegradables y ecológicos de Herbaria. Iniciativa que nació como un experimento hace ocho años en una casa en Caracas con el fin de no contaminar los mares, aunque la razón principal fue la conservación de las tortugas marinas que llegan a la península de Paria.

En 2007, Ana María Lora, creadora de estos productos, se convirtió en voluntaria de una organización dedicada a ayudar a las tortugas marinas en el norte del estado Sucre. “Trabajar en playas de lugares retirados me enseñó el valor del agua dulce y me mostró lo divorciados que los citadinos estamos de la naturaleza. Una cosa es desconocer el daño que hacemos con nuestros hábitos, otra verlo en un documental y otra muy diferente es mirarlo en vivo”, expresa.

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Crean jabones biodegradables para conservar a las tortugas marinas
Foto cortesía de Ana María Lora/Herbaria

El trabajo de Lora consistía en revisarlas y medirlas, además de recolectar los huevos para llevarlos a un lugar seguro. En estas tareas se dio cuenta que algunas tortugas tenían pólipos en el cuello. “Aunque no se sabe exactamente qué produce este tipo de enfermedad, se piensa que la contaminación de los mares puede ser responsable en cierta medida. Sumado al hecho de que las tortugas cardón se alimentan exclusivamente de medusas y al ver bolsas plásticas, provenientes de las ciudades, no distinguen la diferencia, se las comen y muchas mueren”.

Después de esta experiencia, a Lora le remordía utilizar detergentes y jabones comunes. Se preguntó qué podía consumir que no causara tanto daño, y en 2013 la interrogante tuvo respuesta cuando decidió investigar por su cuenta ante un mercado que no ofrecía opciones ni ecológicas ni biodegradables.

¿Cómo empezó a hacer jabones ecológicos y biodegradables?

Ana María Lora es ilustradora, tiene 48 años de edad y durante 20 años trabajó como infógrafa de los dos principales medios impresos del país. Las características con las que se define son “autodidacta y una especie de nerd de la información”, y estas le permitieron crear jabones artesanales a pesar de no tener conocimientos en el área.

“Leí muchísimo y aunque no sabía de farmacia ni me gustaba la química conté con el apoyo de los profesionales de la salud que hay en mi familia para asegurarme de no causar ningún daño. Hice muchas pruebas en las que mis compañeros de trabajo fueron conejillos de indias y de ellas logré el valor terapéutico que era muy importante para mí”, indica la ilustradora.

Los primeros jabones hechos por Lora eran de aceite de oliva, y luego de leer mucho sobre los beneficios de la sal marina para el descanso creó unas muestras para ayudar a una compañera que tenía problemas para dormir. “Resultó ser un éxito que hasta la actualidad mantiene la misma fórmula y es uno de los más vendidos”, afirma.

¿Cómo es el proceso de producción de los jabones biodegradables?

Jabones venezolanos y biodegradables
Foto cortesía de Ana María Lora/Herbaria

Los jabones de Herbaria los crea Ana María en su casa. Específicamente en un espacio que convirtió en su taller y en el cual están los batidores, moldes, cortadores, recipientes y balanzas en los que invirtió para este fin.

“El proceso que utilizo se llama saponificación en frío y se resume en unir grasas naturales con lejía, conocida como soda cáustica, a temperatura ambiente. A eso se le agregan aceites esenciales para perfumar, plantas en polvo para darle color y para obtener beneficios terapéuticos”, explica Lora.

Después de 12 horas de preparada la mezcla el jabón está listo para ser cortado y las barras se curan por cuatro semanas, tiempo en el que alcanzan el pH y la humedad ideal para ser utilizados en la ducha.

“El resultado químico final es una sal, no es ni aceite ni soda cáustica, con pH neutro que limpia sin resecar la piel. Lo cual se logra con una formulación adecuada”, enfatiza la creadora de Herbaria.

Entre los ingredientes que Lora no incluye están el sebo animal, las fragancias artificiales y el aceite de palma. El primero, porque a pesar de ser natural y económico no se siente cómoda con este ingrediente, aunque no es vegana; el segundo, porque está asociado a reacciones alérgicas y en consecuencia, prefiere aceites esenciales; y el tercero, porque el cultivo de la palma aceitera genera la pérdida de la biodiversidad y un aumento de la deforestación.

“A cambio de estas grasas utilizo aceite de coco que se produce en Venezuela y otorga al jabón dureza, espuma y poder limpiante. Además, agrego aceite de ricino, de maíz o manteca de cacao”, señala.

Entregas de bajo impacto

La ilustradora de 48 años, quien se encarga de las fórmulas de los jabones biodegradables, la producción, las redes sociales y también toma las fotos de sus jabones, indica que el cuidado del medioambiente es un pilar fundamental. Razón por la que las entregas a domicilio son hechas por un servicio de bicicletas ecológico llamado Ecodelivery y los envoltorios utilizados son de papel y cartón.

“Toda actividad humana tiene consecuencias sobre en el planeta, pero es nuestra responsabilidad hacer que ese impacto sea lo menor posible. Es por esto que no uso plástico para empacar ni entregar pedidos y trato de minimizar el uso de papel que, aunque es compostable, también genera basura”, dice Lora.

En retrospectiva, Ana María Lora afirma que a pesar de que la pandemia y la situación económica la han mantenido con un crecimiento reducido y se dificulta hallar un socio, el objetivo de consumir productos que no causen tanto daño lo logró.

Recuerda que su iniciativa se dio a conocer en ferias, y luego en una tienda en el mercado de Chacao donde un amigo la recomendó. “Desde ahí aparecieron otras tiendas interesadas en el producto, y aunque Herbaria nació en 2013 no fue hasta 2016 que decidí dedicarme por completo a mi emprendimiento”.

En la actualidad, Herbaria está registrada como empresa y está en trámites para el registro sanitario. “Y así poder llegar a más lugares y que el consumidor sienta más confianza”, destaca Lora, para quien la meta es brindar a más personas los beneficios cosméticos de utilizar sabiamente las plantas, además de producir a mayor escala y seguir estudiando para ofrecer productos nuevos constantemente.

En Herbaria existen diez tipos de jabones corporales biodegradables y ecológicos, los cuales también producen para hoteles en pequeños lotes. También tienen limpiadores, mascarillas y cremas faciales; y aceites para masajes, jaboneras y velas de cera de abeja. Y en estos años de emprendimiento para ayudar a las tortugas marinas “he aprendido a ser resiliente, más tolerante, flexible y además a ser más clara con mis intenciones”, empresa Ana María Lora desde su taller.

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Más del autor

Abigail Carrasquel
Abigail Carrasquel
Periodista venezolana

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