Crema Paraíso, el dulce proyecto de vida de un inmigrante en Venezuela

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Crema Paraíso nació en el estacionamiento de una casa en 1951 como iniciativa de un emprendedor nacido en la antigua Checoslovaquia, y con los años y recuerdos de sus comensales se convirtió en parte importante de los venezolanos.

Esta heladería debe su nombre a que la primera estaba en la urbanización El Paraíso y a que los helados eran de crema, aunque rápidamente la empresa creció y tuvo más de 20 franquicias.

“Quizá mi papá nunca se imaginó que una pequeña heladería, que comenzó como en el garaje de una casa, pueda convertirse en una marca que forma parte de la memoria colectiva del venezolano”, dice Anita Katz, presidenta de Crema Paraíso, hija de Adalberto Katz y nuestro Rostros HispanoPost.

Cuenta que su padre llegó a Venezuela al huir de la Segunda Guerra Mundial. Siempre estuvo relacionado con el mundo de la comida y ser panadero fue lo que en muchas ocasiones le salvó la vida. Sin embargo, una vez en el país “comenzó a hacer todo tipo de oficios que se le presentaran como oportunidad de trabajo, como ser mayordomo, repartir leche o manejar el camión del retablo de las maravillas de Yolanda Moreno”.

Primero tuvo una máquina de barquillas y luego, por circunstancias externas, obtuvo las de helado de crema y dijo: “Voy a hacer una heladería”, frase con la empezó toda la dulce historia del lugar al que los niños iban con sus abuelas y los jóvenes con sus parejas.

En la actualidad, Crema Paraíso llega a las casas de los venezolanos porque tanto su producto estrella, el helado, como sus distintas creaciones como el Kindy, Topping y Coci Crème se venden en los comercios.