El pasado 27 de mayo se hizo efectiva la revocatoria de las licencias petroleras a empresa occidentales con operaciones en Venezuela, tal y como el presidente Donald Trump le había ordenado proceder al Departamento del Tesoro, en una reedición de la “máxima presión” que aplicó durante su primer mandato. Sin embargo, según expertos, esta medida no le trae ningún beneficio a Estados Unidos y mucho menos bajo la política “Estados Unidos primero”, sobre la cual ha hecho énfasis el mandatario.
“No existe ningún beneficio para Estados Unidos. El crudo que extrae de su propio suelo es liviano. Por tanto, no compite con el venezolano. Más bien se complementan, ya que puede exportarlo para mezclarlo con el extrapesado de Venezuela. También pierden las refinerías de la Costa del Golfo, que procesan crudos pesados. Tienen que buscar la forma de comprar en otros mercados, sobre todo aumentando la dependencia sobre Canadá. Todo esto no tiene nada de ‘AmericaFirst”, asegura Elías Ferrer, fundador de Orinoco Research.
A su juicio, “el único beneficio sería que con las sanciones” pudieran provocar un cambio de gobierno en Venezuela. “Vemos que eso no funciona así. Ya desde 2017 hay sanciones fuertes, y en especial desde 2019. Van pasando los años y (Nicolás) Maduro sigue ahí; pronto llegaremos a una década”.
Luis Fleishman, profesor de Sociología en Palm Beach State College, tampoco cree que Estados Unidos “gane nada” reforzando las sanciones, pues “no van a traer un cambio en el régimen”. Asegura que no percibe, en este momento, “ningún beneficio en particular para Estados Unidos porque el único beneficio que se buscaba era que las sanciones trabajen y no van a trabajar, no van a funcionar”.
Reitera que “hay una amenaza para los intereses geopolíticos de Estados Unidos, pero creo que Trump todavía no lo ve o piensa que las sanciones van a solucionar el problema y yo discrepo. Creo que, al contrario, van a agravar el problema y lo más probable es que los más afectados sean los ciudadanos venezolanos”.
Para Fleishman, “los principales beneficiarios de todo esto son China, Rusia e Irán. Todos estos países que fueron sujetos a sanciones hace tiempo y que le han encontrado la vuelta transportando contrabando, Son ellos lo que se van a beneficiar… Irán sobrevive las sanciones, como también lo hace Rusia, porque hoy en día hay toda una coalición internacional de países que en realidad lo que intentan es neutralizar el poder estadounidense en el mundo”.
De hecho, el experto sostiene, en su artículo Quitar licencias a compañías petroleras estadounidenses que operan en Venezuela podría ser un error estratégico, publicado en Infobae, que “la opinión generalizada” es que las sanciones “aumentarían la presión económica sobre el régimen de Maduro y, con suerte, el gobierno podría colapsar algún día”.
Sin embargo, deja claro que el problema con esa política es que “países peligrosos y forajidos podrían llenar el vacío dejado por Chevron. Es posible que esos países no solo compensarían al gobierno de Maduro por sus pérdidas, sino también afectarían la geopolítica de la región en detrimento de otros vecinos latinoamericanos y de Estados Unidos”.
A su criterio, “imponer sanciones es esencial, pero es una solución perezosa, especialmente cuando se está cediendo espacio a adversarios y enemigos para que ocupen posiciones estratégicas… Negar autorización a Chevron y otras empresas estadounidenses para operar en Venezuela solo alentará la presencia de elementos hostiles a Estados Unidos cerca de sus propias fronteras y también fortalecerán regímenes que ponen en peligro la estabilidad de la región”.
Venezuela apela a los contratos de participación productiva tras las licencias revocadas
Meses atrás, la agencia Reuters había adelantado que el gobierno de Nicolás Maduro ya tenía preparado un “plan” para buscar contrarrestar los efectos de la paralización de las actividades de las transnacionales, a raíz de la revocatoria de las licencias. El 29 de mayo, la vicepresidenta y ministra de Hidrocarburo, Delcy Rodríguez, lo ratificó: “Pdvsa tiene un plan para producir petróleo a pesar de las medidas coercitivas unilaterales” de Estados Unidos.
No obstante, para Ferrer no hay un “plan novedoso” para mantener y aumentar la producción, “algo que requiere reformas en Pdvsa. Las empresas estatales de China, Rusia, Irán y Turquía han tenido encuentros oficiales con Delcy Rodríguez y directivos de Pdvsa. Pero hasta ahora, de ahí no ha salido nada”.
“Lo que sí hemos visto son empresas privadas de distintos países -China, Brasil, Argentina, Turquía, Alemania, Estados Unidos- que buscaron firmar ‘contratos de participación productiva’ (CPP). Claro está, que sin licencias en la práctica solo pueden trabajar las empresas fuera del mundo occidental. Por ejemplo, China Concord Petroleum, con sede en Hong Kong, que ya está sancionada por negocios con Irán”, dijo.
En su artículo ¿Qué sabemos de los nuevos contratos petroleros en Venezuela?, publicado en el portal Guacamaya, Ferrer recuerda que el gobierno venezolano ha anunciado “grandes acuerdos e inversiones en el sector petrolero, entre visitas oficiales y extraoficiales. Llegaron la Corporación Petrolera de Turquía (TPAO), TNG Group de Rusia, y OrantoPetroleum de Nigeria. Mientras tanto, el activista político Iván Freites afirma, en sus redes sociales, que ‘China está tomando el control de Pdvsa”.
Desde antes de que entrara en vigencia la medida establecida por la Oficina de Protección de Activos Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés), Petróleos de Venezuela allanaba el camino con los CPP a los que hace referencia Ferrer. Según han explicado expertos, la diferencia con los contratos anteriores es que estos acuerdos no necesitan la aprobación de la Asamblea Nacional. Se firman bajo la Ley Antibloqueo.
“El CPP es un contrato de producción compartida, es decir, que permite que el inversor privado pueda llevarse barriles de crudo -hasta un 55% en algunos casos- como pago por operaciones y servicios en campos petroleros. También incorpora otros elementos, como que el inversor también se encargue de la procura”, explica Ferrer.
Pero también se pregunta en su artículo: “Realmente, ¿qué sabemos de los acuerdos e inversiones más recientes en el sector de hidrocarburos venezolano? A través de Orinoco Research, solo ha sido posible confirmar o desmentir solo algunas de estas informaciones. Una gran parte de la industria trabaja bajo las sombras, con el amparo de la ‘Ley Anti-Bloqueo”.
Pero más allá de la opacidad, Ferrer advierte que “el plan filtrado” incluye nueve empresas que habrían firmado CPP con Petróleos de Venezuela. Los proyectos, que se reparten entre dos de los principales depósitos de hidrocarburos del mundo: la cuenca del Lago Maracaibo y la faja petrolífera del Orinoco- “tendrían el objetivo de llegar a una meseta de producción de 890.000 barriles por día, con una inversión -CAPEX- de 32 mil millones de dólares”.
Bloomberg también respalda la información. Asegura, según fuentes familiarizadas con los contratos, que Pdvsa ha firmado al menos nueve acuerdos con proveedores de servicios extranjeros, entre ellos dos empresas chinas, “para mantener el flujo de dólares a la economía luego que sanciones obligaran” a las empresas occidentales a poner fin a su producción.
Entre las compañías se encuentran Aldyl Argentina SA y las chinas Anhui Guangda Mining Investing Co. y China Concord Resources, según un documento interno de Pdvsa al que Bloomberg tuvo acceso. Una empresa estadounidense, North American Blue Energy Partners, filial de la empresa Global Oil Management Group del magnate Harry Sargeant III, firmó un acuerdo, pero luego indicó que no seguiría adelante porque no logró obtener la licencia para operar en Venezuela.
La agencia de noticias también resalta que los contratos prevén que las empresas exploten pozos ya perforados y les otorgan el derecho exclusivo de vender la producción. “Esto rompe con la práctica habitual en el país, donde Petróleos de Venezuela siempre mantuvo los derechos exclusivos de comercialización”.
Petróleos de Venezuela, además, estima que los nueve bloques que explotará bajo estos contratos de 20 años producirán un total de 600.000 barriles diarios con un gasto de capital de 20.000 millones de dólares, según documentos a los que accedió Bloomberg, que también adelantó que la estatal venezolana planea firmar más contratos similares en los próximos meses.
“Pdvsa ya ha intentado este esquema antes con poco éxito, aunque estas nuevas condiciones son mucho más atractivas que las anteriores”, dijo Francisco Monaldi, director del Programa Latinoamericano de Energía del Instituto Baker de Políticas Públicas en la Universidad de Rice en Estados Unidos, a Bloomberg.
La clave, indicó el también economista, es que Pdvsa debe garantizar suministro constante “a empresas dispuestas a asumir el riesgo y las consecuencias de operar en el mercado negro”.
El crudo venezolano se va a China y al mercado negro
Expertos como Luis Oliveros, decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Metropolitana, han asegurado que los primeros beneficiados con la revocatoria de las licencias serían los traders que se dedican a comercializar en el mercado negro. Luego estaría China, cuyas empresas privadas son las que adquieren el petróleo venezolano con grandes descuentos.
Un punto que también resalta Luis Fleishman en su artículo: “Empresas chinas participan en la producción de petróleo y en la compra de petróleo venezolano, violando las sanciones estadounidenses. Estas operaciones incluyen miles de millones de dólares… las exportaciones venezolanas enviadas a China han sido rebautizadas como petróleo brasileño para evitar el escrutinio público y la indignación internacional. Las refinerías independientes de China son los principales compradores de envíos de petróleo de países sancionados por Estados Unidos, como Venezuela e Irán”.
También destaca que Rusia ha facilitado la exportación de petróleo crudo venezolano vendiéndolo a China y la India y transportándolo en “camiones cisterna fantasmapara eludir las sanciones estadounidenses”. El Estado ruso también participa en la producción de petróleo de Venezuela a través de empresas conjuntas.
Así que resulta “predecible”, como lo destaca Christopher Sabatini, investigador principal para América Latina en Chatham House, que las exportaciones de petróleo de Venezuela se mantuvieran estables en mayo, incluso después de que la administración de Trump volviera a aplicar sanciones al gobierno de Maduro.
“Evidentemente, los envíos a China han evitado los peores efectos por ahora”, escribió en su artículo History suggests Trump’s snapped back sanctionswon’t deliver change in Venezuela, publicado en el portal de Chatham House. “China, hambrienta de energía, siempre estará dispuesta a abrir su mercado al crudo ilícito, incluso frente a la amenaza de Trump el 24 de marzo de aplicar aranceles secundarios del 25 por ciento a las importaciones estadounidenses procedentes de países que compran petróleo venezolano”, agregó.
Sabatini asevera que incluso sin la ayuda de China, “las sanciones ‘regresadas’ a finales de mayo –que obligaron al último productor de petróleo estadounidense, Chevron, a cerrar la producción de petróleo en Venezuela– probablemente estaban condenadas al fracaso de todos modos. Una investigación de próxima publicación de Chatham House indica que las sanciones que buscan lograr mejoras democráticas y de derechos humanos en regímenes autocráticos a menudo fracasan”.
Para el experto, la “dinámica de consolidación autoritaria es hoy más factible que nunca”, ya que “Estados no democráticos y sancionados”, como China, Cuba, Irán, Corea del Norte y Rusia, están dispuestos “a cooperar para llenar el vacío de inversión y comercio dejado por las sanciones estadounidenses”.
Y eso fue lo que, a su juicio, ocurrió en el caso de Venezuela en mayo pasado. “En lugar de asfixiar los mercados de exportación y los ingresos del régimen de Maduro, el gobierno venezolano simplemente reemplazó los mercados estadounidenses e indios por mercados chinos. Y si la coalición de países sancionados continúa expandiéndose, habrá más países dispuestos no sólo a evadir sino a recompensar a los que violen las sanciones estadounidenses”.
