Los semáforos en Bogotá no son solamente un mecanismo para regular el tráfico, en realidad, son una oportunidad de trabajo para miles de personas que conforman los ejércitos del desempleo.
Diego Candamil es un joven de 28 años que, disfrazado de depredador, aprovecha cuando el semáforo está en rojo para pedir dinero. En un día puede llegar a ganar hasta 20 dólares.
Él mismo confeccionó el disfraz con el que se gana la vida. Le tomó un mes y medio y utilizó materiales reciclables, y en la ciudad de Santa Marta se ganó 300 dólares en un concurso. Esta actividad la alterna con la música, que también interpreta en la calle.



