El paseo que se convirtió en oficio en Argentina

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    Ver a una persona de paseo con 15 o 20 perros en la mano ya forma parte del paisaje urbano de la Ciudad de Buenos Aires, sin embargo, lo que llama la atención es el crecimiento que ha tenido el oficio de “paseaperros” en los últimos años.

    Rutinas cada vez mas exigentes,  poco espacio físico en las nuevas contrucciones urbanas y las responsabilidad mostrada por los paseadores, hizo que el oficio se convierta en una parte fundamental de la organización familiar; nadie se quiere deshacer de las mascotas, pero a la vez  ninguno tiene tiempo suficiente para dedicarle un paseo o brindarle un entretenimiento a ese integrante mas de la familia.

    Sergio es paseador hace 7 años, antes fue carpintero, pero jura haber encontrado su lugar en el mundo , en un oficio en vías de desarrollo “el perro es el mejor compañero de trabajo que puedo tener” y agrega “esto me da independencia y lo disfruto mucho”.

    Depende la zona donde se trabaje y el tipo de servicio que el cliente solicite, los paseadores tienen una tarifa mensual de 900 pesos (60 dólares), trabajan aproximadamente 8 horas, no tienen ningún tipo de responsabilidad en caso de extravió del animal, “en caso de tener un perro muy miedoso y sin costumbres callejeras, le avisamos al dueño cuales son los riesgos que se corren y es el dueño quien los asume”, sostiene Sergio entre risas y agrega “todavía no estamos en condiciones de pagar un seguro por cada animal”.

    La confianza con el dueño es el primer escollo por el que pasa el trabajo y en algunos casos llega a tal punto que muchos tiene la llave del departamento para retirar y devolver al animal a su domicilio, incluso cuando los dueños no se encuentren.

    “uno toma cariño por el animal y veces nos esperan mas a nosotros que al cliente”, repite y al parecer, el perro es el mejor amigo del hombre, pero en muchos casos se hace mas amigo del paseador que de la familia que le brinda techo y alimento.