Durante una semana la ciudad de Tel Aviv ha estado sobreprotegida por la policía y en los primeros días muchos escolares se quedaron en sus casas, un 50% , según informó la televisión nacional. el cerca de un 50% de los niños en el norte de la ciudad, donde se sospechaba que se escondía Milhem. Y mientras unos analistas señalaban el diferente comportamiento de la población de la capital económica, más sobresaltada e histérica que la del resto del país cuando suceden ataques terroristas, otros defendían que es lo saludable y normal en el caso de un asesino suelto, armado y peligroso.
Tal es el clima de agresividad y autoprotección que un taxista en Jerusalén dijo a esta reportera que se avergonzaba de los telavivenses, ¿es que no había por ahí nadie armado para acabar con él, como hacemos en Jerusalén?
Durante la semana se rumoreaba que tal vez habría escapado hacia Cisjordania o quizás hacia el norte, en busca de protección, pero no hubo ninguna reacción oficial. Hasta hace pocas horas, cuando la noticia era la neutralización de Nashat Milhem en su pueblo de Arara, en el norte de Israel.
Inmediatamente después de conocida la noticia, en la que la policía y el Shabak hacían énfasis en que su intención era capturar a Milhem vivo y que su muerte fue consecuencia de un tiroteo iniciado por él, el grupo terrorista Jihad Islámica emitió un comunicado diciendo que Israel pagará el precio por matar a Milhem, al tiempo que Hamás emitía otro comunicado diciendo que está de luto por la muerte del héroe Nashat Milhem quien mantuvo en vilo a Israel durante más de una semana y quien llevó a cabo un ataque en el corazón del enemigo, de modo calmado y creativo, ambas informaciones recogidas por la web informativa israelí Walla.
Al parecer el padre de Milhem, detenido en varias ocasiones durante esta semana, facilitó la información necesaria para dar con su paradero.
Y mientras Hamas y la Jihad se felicitan por su héroe, la familia del pistolero se lamenta porque asegura que no estaba en sus cabales y los investigadores israelíes buscan posibles conexiones de Milhem con el Estado Islámico.
Las motivaciones, una incógnita. El resultado: tres muertos, dos jóvenes en el bar tiroteado y un taxista beduino en el momento de la huida.
