Salvo contadas excepciones, los vecinos que viven cerca del Seminario Conciliar, uno de los puntos que visitará el Papa Francisco el 17 de febrero, mantienen abiertas las rejas con las que resguardan sus fraccionamientos, como lo ordenó el Estado Mayor Presidencial, pero les preocupa que la inseguridad repunte.
En un principio, el Gobierno municipal informó que sería necesario abrir estas rejas con el fin de agilizar la circulación de vehículos y personas en las calles aledañas a las zonas habitacionales que se encuentran cerca de la ruta que seguirá el Sumo Pontífice y de los puntos en los que hará escala.
La mayoría de los colonos de otras zonas habitacionales también abrieron sus accesos, pero les pidieron a los guardias que recorran las calles a todas horas, pues no se sienten seguros con la medida, aunque la mayoría de ellos están contentos con la visita del Papa a esta frontera, existe el temor generalizado de sufrir o ser víctimas de un hecho delictivo.



