En el año 2010, Venezuela aprobó una norma para regular el mercado paralelo de cambio de dólares por bolívares fuertes, la moneda del país, que funcionaba desde 2003. Hasta entonces, cualquier persona natural o jurídica podía adquirir dólares e intercambiar títulos o bonos de bolívares a dólares. La actividad se realizaba a través de una casa de valores o en bolsa.
Hace cinco años, las operaciones llevadas a cabo en dólares pasaron a ser reguladas por el Banco Central de Venezuela y la Comisión de Administración de Divisas (CADIVI), cuya función es adjudicar una cantidad determinada de moneda a las personas naturales o jurídicas al precio oficial (un dólar son 6,30 bolívares).
Sin embargo, la carencia de divisa extranjera es tal que, a pesar de las regulaciones impuestas por el Gobierno bolivariano de Venezuela, existe un prominente y más que fructífero mercado no oficial, o mercado negro, para conseguir dólares o euros.
Si en 2013 se pagaban 56 bolívares por dólar, en 2014 dicha cantidad creció hasta 95 bolívares por dólar. En la actualidad el cambio alcanza los 185 bolívares fuertes por un dólar. El precio no hace más que aumentar. Es tal la escasez de dólares que los turistas venezolanos viajan a otros países en busca de moneda extranjera.
Andrea, una venezolana que estuvo por España, nos cuenta su experiencia obteniendo euros de forma ilegal: He raspado cupo solo dos veces, en 2013 y en 2014. La primera vez que raspé fue en España y la razón no tenía nada que ver con ánimos de lucro, de agarrar y revender el dinero. Simplemente había un remanente, de unos 400 euros. Y era una forma de respaldar mi dinero en una moneda más fuerte.
La venezolana nos explica cómo hizo la transacción. Hablé con unos amigos que vivían en Madrid y me dieron el teléfono de un chico venezolano que tenía sus puntos en la calle Montera, en una oficina. Fue algo un poco escondido, me acerqué, hablé con el muchacho, me cobraron el 13% del dinero que iba a retirar, me pasaron la tarjeta y me dieron una factura, creo que por joyería. La verdad es que pasé miedo, cuenta Andrea.
Viaje cambiario
Los turistas venezolanos realizan desde hace años transacciones ficticias, en diversos países del mundo, para convertir las divisas cargadas de su tarjeta de crédito en dinero en efectivo. Posteriormente regresan a su país para cambiarlas en el mercado no oficial, obteniendo una considerable ganancia en bolívares, o con el fin de depositarlas en cuentas extranjeras como forma de inversión.
Si un ciudadano es titular de una tarjeta de crédito y su fecha de emisión es superior a seis meses puede solicitar la autorización para la asignación de dólares a CADIVI. Este proceso se realiza vía electrónica, adjuntado la copia del billete aéreo o marítimo de ida y vuelta, una copia del documento de identidad y una copia del pasaporte. Después CADIVI asigna un cupo de dólares, dependiendo del lugar de destino y el tiempo de permanencia.
Los montos autorizados son emitidos de acuerdo a tres categorías, la primera constituye un cupo de dinero en efectivo, la segunda constituye un cupo para compras electrónicas y la tercera es para tarjetas de crédito, que los venezolanos pueden utilizar tanto dentro como fuera del país.
Se han identificado servicios que ofrecen el Raspado de Tarjetas en diferentes lugares como Ecuador, Panamá, España o Colombia. Se trata de establecimientos o personas que canjean el cupo otorgado por CADIVI en tarjetas de crédito por dinero físico o depósitos en cuentas en Venezuela, a cambio de una comisión que en España ronda actualmente el 20%.
Un equipo periodístico del Hispano Post se ha acercado hasta la Puerta del Sol, el punto más céntrico de la capital española, para comprobar lo fácil que es raspar una tarjeta de crédito venezolana. Existen incluso quienes se desplazan con la tarjeta de varios titulares para raspar su cupo a cambio de una considerable comisión. La policía española que patrulla la Puerta del Sol dice no saber nada sobre el tema
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